Mantener la calma en tiempos de coronavirus

mantener la calma en tiempos de coronavirus

El enemigo número uno de las crisis es nuestra incapacidad para mantener la calma. 

Mantener la calma nos ayuda a pensar con claridad y encontrar la salida de cualquier situación, por difícil que sea.

No es seguro que la encontremos, pero en estado de crisis y ansiedad, lo que es seguro es que no lo haremos.

El enemigo número uno de las crisis es nuestra incapacidad para mantener la calma

Cuando nuestro cerebro entra en pánico, sólo tiene tres respuestas: huída, ataque y parálisis.

Sobre todo cuando vivimos rodeadas de niños y hay un problema, la parálisis simplemente es un lujo que no nos podemos permitir. 

En estos tiempos de pandemia y de retiro en casa, tampoco podemos salir corriendo de casa o escondernos hasta que pase el temporal. Simplemente no es posible.

¿Qué recurso le dejamos a nuestro cerebro? El ataque. Aquí empiezan los conflictos, nos salta el automático que suele ser nuestra peor versión. Y con las personas que más queremos. 

mantener la calma en tiempos de coronavirus

Los conflictos son inevitables, pero de cómo manejemos las situaciones hoy dependerán nuestras relaciones con los que más queremos en un futuro nada lejano, cuando todo esto acabe. Pero de esto os hablaré en mi próximo post. Suscríbete a mis contenidos para que no te lo pierdas.

¿Cómo podemos evitarlo? No entrando en pánico.

Los conflictos son inevitables pero de cómo manejemos las situaciones hoy, dependerán nuestras relaciones con los que más queremos en un futuro nada lejano

Higiene interior para mantener la calma

En mi Guía gratuita para mamás y papás “Superar la crisis del coronavirus, sin perder el equilibrio” dediqué un capítulo, el primer capítulo, a ayudarte a mantener la calma.

Si todavía no la has descargado ve a este enlace y hazlo sin falta: Superar la crisis del coronavirus, sin perder el equilibrio

En esta guía te doy las pautas más básicas para mantener tu higiene mental y no alimentar tu miedo

De nada sirve que te ayude a bajar tu ansiedad y calmarte si tú sigues alimentando después el miedo.

MANEJAR EL ESTRÉS POR CORONAVIRUS

1. SI TÚ ESTÁS BIEN, TODO ESTÁ BIEN

Tú eres el filtro del miedo. Los niños no entienden la trascendencia de lo que está pasando, pero sí sienten la energía de miedo que les rodea. Ellos no dejan cabos sueltos y siempre se imaginarán lo peor: algo les va a pasar o a su familia. Estas pautas te darán las claves para conseguir tenerlo bajo control.

2. REDUCE TU EXPOSICIÓN A REDES

Nos llegan noticias de todo tipo a cada momento. No sólo las exageraciones en esas noticias, sino la realidad nos afectan, pero sobre todo la cantidad de ellas que recibimos al cabo del día. Cuando ya te haya llegado una noticia evita seguir buscando o leyendo más información. 

3. NO DEJES VOLAR TU IMAGINACIÓN

Nuestro cerebro está diseñado para enseñarnos las señales de alarma y magnificarlas. Es un mecanismo de defensa que nos sirvió hace millones de años para sobrevivir. Pero ahora ese mismo mecanismo es nuestro peor enemigo. Toma medidas para protegerte pero ahora menos que nunca pienses en el futuro próximo.

4. RESPIRA PROFUNDO

La forma de mantener nuestro cerebro en control y que no salten los mecanismos de alerta es mediante la respiración. La respiración te ancla al presente, oxigena tu cerebro y calma tu sistema nervioso. Una serie de 10 respiraciones profundas reducirá tu nivel de estrés en menos de un minuto.

5. RECONECTA CON LA REALIDAD

Reconecta con lo que sí está pasando a tu alrededor (y no me refiero a redes sociales): a tu perro que quiere salir, a tu hija que no encuentra su ropa o tu hijo que está buscando comida en la nevera. La realidad con niños en casa es muy rica y entretenida. Ellos siempre están en modo juego, así que apúntate al entretenimiento y distráete lo que puedas.

GUÍA PARA MADRES Y PADRES “Cómo superar la crisis del Covid-19, sin perder el equilibrio”

Estos son los puntos básicos que recoge la guía sobre Mantener el estrés por Coronavirus, pero también encontrarás información sobre:

✨Explicarle a los niños qué está pasando (puedes ver un video que hice sobre este tema en este enlace Cómo explicarle esta situación a los niños)

✨ Superar un encierro 24 horas con niños alrededor

✨Trabajar desde casa con niños

✨Resolver conflictos

✨Hacer que tu hijo se lave las manos

Puedes descargarla en este enlace: Superar la crisis del coronavirus, sin perder el equilibrio

Mantener la calma es difícil pero posible

mantener la calma en tiempos de coronavirus

Y qué pasa con la ansiedad que ya estás sintiendo. Puedes seguir estos pasos:

En primer lugar tenemos que ser conscientes de que esta ansiedad, esta necesidad de mirar constantemente las redes sociales y hablar de lo que me pasa, de lo que debería ser, de lo mal que lo hacen los demás, etc. está dirigida por el miedo.

No somos nosotras, sino nuestro miedo, quien está tomando el control de la situación.

De repente podemos sentir la punzada del miedo o del dolor, cuando leemos una noticia o nos enteramos de que algo ha pasado a alguien cercano o me podría pasar a mi o a alguna persona querida para mi.

Estamos haciendo nuestro el horror y el miedo ahí campa a sus anchas y toma el control de nuestras acciones.

Si algo de esto está pasando, tienes que tomar medidas cuanto antes, si quieres que tus miedos no salten de improvisto, en el peor momento: 

  • Cuando tu hijo coge algo del suelo y se lo lleva a la boca y tú le gritas como si estuviera a punto de pasarle un camión por encima, o 
  • Cuando tu marido se lleva a tu hija al supermercado y le gritas como si directamente la estuviera ingresando en la Unidad de Cuidados Intensivos con todos los enfermos por Coronavirus de tu país. Por ejemplo

Ya sé que sólo de pensarlo se te acelera el corazón: respira

Hace unos días que grabé un video en directo para las mamás de mi grupo de Facebook Mamá en equilibrio para ayudar a las mamás a Superar la montaña rusa emocional que todas estamos viviendo.

Inconscientemente todas sabemos que algo está cambiando, que algo ya no volverá a ser como era.

Tenemos una gran incertidumbre sobre lo que va a pasar y esto genera emociones muy fuertes que tienen que ver con un proceso de duelo que estamos pasando inconscientemente.

Te comparto el video por si esta idea te parece interesante.

Si aun no estás en mi grupo de Facebook puedes unirte en este enlace Grupo de Facebook Mamá en equilibrio. Es gratuito y en él respondo dudas y publico todos mis recursos de este y otros temas.

También puedes seguirme en mi Fanpage: www.facebook.com/coachdemamas

Dos herramientas para mantener la calma

Te propongo dos herramientas para mantener el estrés y el pánico de esta situación bajo control. Puedes ver las instrucciones en el video que encontrarás más abajoo o seguir leyendo a continuación

PARTE 1. Keep calm y mira tus miedos de frente

Para mirar tus miedos de frente tienes que hacerte consciente de ellos. La mejor técnica es contárselos a otra persona y que esta persona simplemente escuche, sin decir nada, simplemente “gracias por compartir” cuando acabes.

Pero si no quieres compartir tus miedos o no tienes a nadie con quien hacerlo, lo siguiente mejor es escribirlos. 

Es un proceso en tres fases. Lo que tienes que contar al otro o escribir es lo siguiente:

  1. De qué tengo miedo. Puede parecer una locura ponerte a pensar en tus miedos, pero si no los sacas, si no los miras a la cara, igual te estarán molestando de forma inconsciente para que les prestes atención, porque para eso sirve el miedo, para prevenirte de un daño en el futuro.
  2. Qué es lo peor que puede pasar. Confía en mi, esto te liberará después, aunque ahora mismo se desaten las emociones, déjalas salir. Esto es como una válvula de escape. Te va a ayudar
  3. Qué vas a hacer si todo esto pasa. Dale a tu mente algo que hacer, algo en que pensar, qué puedes hacer si eso pasa, qué puedes hacer ahora como medida de prevención. Si tu mente está ocupada en encontrar una solución, no utilizará más el pánico para prevenirte.

PARTE 2. Respira.

La primera parte es para ayudarte a que las crisis de ansiedad o no se presenten o se minimicen bastante. Pero si el pánico sigue llegando, te recomiendo esta técnica de respiración alternando los orificios nasales.

Para mi es la más efectiva porque ayuda a que tus dos hemisferios cerebrales se sincronicen y se reduzca el flujo de sangre en la amígdala, la parte más primitiva del cerebro que activa la respuesta de pánico, haciendo que te calmes.

Te ayudará a calmarte en unos minutos.

Puedes ver esta técnica en el video que te dejo a continuación, donde te cuento las dos técnica a las que me refiero en este post.

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Espero haber te ayudado.


Mi bebé no se despega de mi

Muchas veces las mamás me preguntan qué pueden hacer para que sus bebés dependan menos de ellas. O incluso qué están haciendo mal para que sus bebés se comporten así. “Mi bebé sólo quiere estar pegado a mi y ya no se qué hacer. Es demasiado para mi”.

Estoy segura de que es demasiado. Para mi también lo es a veces. Pero en este asunto hay un par de conceptos que están mezclados y no nos ayudan a llevar la situación de manera equilibrada. Este post pretende clarificar esto con el objetivo de que nos ayude a comprender primero para poder actuar de forma más adecuada después y aprender a llevarlo mejor.

Tu bebé es normal

 

Esa es la idea clave que quiero que te lleves. Somos mamíferos. Los mamíferos necesitan a sus mamás en los primeros meses de su vida para sobrevivir. Por eso la naturaleza nos proporciona de un sistema que garantiza nuestra supervivencia en esos primeros meses en los que somos vulnerables. Ese sistema se llama sistema de apego.

… la naturaleza nos proporciona de un sistema que garantiza nuestra supervivencia en esos primeros meses en los que somos vulnerables. Ese sistema se llama sistema de apego.

El instinto de apego es el que ha hecho que los seres humanos no nos hayamos extinguido ya que somos de los mamíferos más indefensos por más largo tiempo del planeta. El sistema de apego sirve para garantizar que alguien va a cuidar de nosotros hasta que podamos valernos por nosotros mismos. Es la garantía de nuestra supervivencia. Además nos enseña ser seres sociales, un punto muy importante también para garantizar la vida. Por eso el sistema de apego es vital para poder mantener relaciones satisfactorias.

El bebé nace con un instinto de supervivencia que le obliga a apegarse a la persona que se encarga de cuidarlo, es decir, la que pasa más tiempo con él. La naturaleza también le da un instrumento para que su mamá no se separe de él: el llanto. Esta obsesión por estar con la mamá suele ser relativamente aceptable para ella durante los primeros meses de vida del bebé. En primer lugar porque es socialmente aceptable que esté junto a él la mayor parte del tiempo y en segundo lugar porque el bebé tiene ratos en los que no es totalmente consciente de que su mamá no está (cuando duerme o cuando está distraído con alguien o con algo). Esto es así porque los primeros meses el bebé no tiene la maduración neurológica suficiente como para darse cuenta de que él es una persona separada de lo que le rodea. Se siente seguro porque la incipiente sensación de sí mismo que recién experimenta incluye a su mamá como parte de él.

El bebé nace con un instinto de supervivencia que le obliga a apegarse a la persona que se encarga de cuidarlo, es decir, la que pasa más tiempo con él.

El problema viene cuando entre los seis y los nueve meses el bebé empieza a darse cuenta de que su mamá y él no son la misma cosa o persona. Entonces da comienzo el periodo donde se da la llamada “angustia por separación” del bebé y no es ni más ni menos que este se da cuenta de que su mamá es una persona diferente de él y, por tanto, empieza a comprender que su mamá puede irse y dejarle sólo, lo que para él significa la muerte. No es que “piense” que se va a morir. Es que lo “sabe”, lo siente en lo más profundo de su ser. Entonces, su instinto de supervivencia toma el control para hacer lo que sea necesario para que su madre regrese, lo calme y el bebé pueda retomar su estado tranquilo normal.

… los primeros meses el bebé no tiene la maduración neurológica suficiente como para darse cuenta de que él es una persona separada de lo que le rodea

No se si alguna vez has sentido que ibas a morir. Aunque fuera por un instante. Si no lo has sentido, sólo imagina por un momento que de repente entra alguien por la puerta, te pone una pistola en la cabeza y te dice que te va a matar. ¿Estresante no? Pues así es como se siente tu bebé cuando tú desapareces de su vista. ¿No llorarías, reclamarías perdón, o todo lo que fuera necesario para que esa persona quitase la pistola de tu cabeza y se fuera? Pues eso es lo que va a hacer tu bebé.

¿Qué significa todo esto? Pues que si tu bebé solamente quiere estar contigo a todas horas y si te vas llora, berrea y patalea como si le estuvieran matando, es porque tu bebé está perfectamente sano, que su sistema de apego contigo es seguro, normal y saludable. Su desarrollo neuronal es perfecto. ¡Enhorabuena!. Son grandes noticias para los dos.

Si tu bebé es demandante y tú eres capaz de cubrir sus expectativas de seguridad y comodidad tendrá una base segura suficiente para explorar el mundo, aprender y desarrollarse neurológicamente de manera adecuada.

Los bebés que no quieren estar pegados a sus bebés, pueden ser comunes pero no son normales. Puede parecer que todos los bebés son así menos el tuyo, pero te aseguro que eso no es deseable. Esto se debe a que el sistema de apego que han establecido con su mamá no es seguro o que no han establecido un sistema de apego con ella en absoluto. Es posible que tengan un sistema de apego seguro con otra persona o cosa, pero con su mamá no.

Pues que si tu bebé solamente quiere estar contigo a todas horas y si te vas llora, berrea y patalea como si le estuvieran matando, es porque tu bebé está perfectamente sano, que su sistema de apego contigo es seguro, normal y saludable.

Esto puede pasar por dos motivos: uno es que no estén la mayor parte del tiempo con su mamá, con lo que no la identifican como tal, como su cuidadora principal y no se apegan, o porque si pasa tiempo con él no lo reconforta de manera adecuada, con lo cual el bebé o ha renunciado a que su madre lo vaya a cuidar y mantener seguro o lo que es peor, la ha identificado como una amenaza.

Ninguna de estas situaciones son deseables, pero la más perjudicial es la segunda. En el primer caso, aunque el bebé no establezca un sistema de apego seguro con su mamá puede establecerlo con otra persona de forma saludable. Un cuidador que puede ser su abuela o una persona externa que le de una respuesta adecuada a sus demandas y le proporcione una sensación de seguridad suficiente hará que el bebé siga un desarrollo normal y sea psicológicamente sano en el futuro. El único inconveniente de esta situación es que esa persona sea constante en su vida y no desaparezca de repente o cambie constantemente. Esto podría dañar el sistema de apego básico del bebé.

…aunque el bebé no establezca un sistema de apego seguro con su mamá puede establecerlo con otra persona de forma saludable.

El segundo caso, en el que el bebé renuncia a su cuidador principal como una referencia segura, puede dar lugar a trastornos psicológicos en el futuro ya que el bebé se verá obligado a desarrollar una forma adaptativa de sentirse seguro que utilizará en las situaciones estresante. El problema con esto es que normalmente esa forma de encontrar seguridad será una herramienta que usará con rigidez en todas las situaciones de su vida, y puede que en algunas le ayude pero que en otras le perjudique.

La segunda razón por la que un sistema de apego no seguro no es deseable es que determinará la forma de vincularse con otras personas el resto de su vida, también tendrá un efecto negativo en su autoconfianza y en la confianza en los demás.

Si tu bebé es demandante y tú eres capaz de cubrir sus expectativas de seguridad y comodidad tendrá una base segura suficiente para explorar el mundo, aprender y desarrollarse neurológicamente de manera adecuada. También aprenderá que puede confiar en sus propias capacidades y en las personas. Esto es lo que todas queremos para nuestros bebés. El problema es que las demandas son tan absorbentes y tan continuas que nos resultan asfixiantes y nos dan ganas de abandonar.

…un sistema de apego no seguro no es deseable es que determinará la forma de vincularse con otras personas el resto de su vida, también tendrá un efecto negativo en su autoconfianza y en la confianza en los demás.

Qué hacer para poder sostener la necesidad de apego de mi bebé

 

Tengo que confesar que cuando mi bebé se pone tan demandante a veces me gustaría irme y no volver. Otras veces siento que me está atacando, que me maltrata y me agrede y me siento un impulso muy grande de defenderme. En esos momentos tengo la sensación de que me hace la vida imposible. Entonces la situación me sobrepasa y pierdo el control.

Esto es así y nos pasa a todas las mamás. No existe la mamá amorosa cuando nos sentimos sobrepasadas y agredidas. Entonces es nuestro instinto de supervivencia el que se activa y nuestro propio sistema de apego (el que desarrollamos con nuestra mamá) toma el control. No es una excusa, es nuestra biología. Con esto quiero decirte que tú también eres normal, que nos pasa a todas y que realmente es demasiado. No es demasiado para ti, es demasiado para todas.

No existe una sola solución. Hay muchas soluciones posibles, porque cada una tiene que encontrar la suya propia. Yo te puedo dar ciertas pautas para que pruebes qué es lo que te sirve a ti. Pero sobre todo recuerda lo importante que es para tu bebé que hagas este esfuerzo y que es posible encontrar un equilibrio. Esta fase pasará pronto, como todas, como el embarazo, el parto, los cólicos y los problemas de lactancia. Todo pasa. Te aseguro que cuando tu hij@ tenga unos años más no querrá que le beses en público. Aprovéchate ahora ?

Aquí te escribo unas cuantas ideas que me han servido a mi. También me gustaría que me ayudases a apoyar a otras mamás si escribes en los comentarios qué te sirvió a ti.

 

¿Qué hacer si las demandas de mi bebé me sobrepasan?

 

  1. Reduce tus obligaciones. El enemigo número uno de la mamá no es el bebé, son el resto de tareas y obligaciones. Yo se que no se pueden eliminar totalmente, pero seguro que puedes hacer un esfuerzo para reducirlas al mínimo.
  2. Pide ayuda. Si quieres reducir obligaciones y tareas lo que necesitas es ayuda. Ayuda activa o pasiva. La ayuda activa es que otro haga las cosas por ti (que tu esposo haga la cena), la ayuda pasiva es que las demandas de las personas que no son el bebé disminuyan (que tu esposo cene fuera o la compre y la traiga a casa).
  3. Haz las cosas con tu bebé pegado. A mi me sirvió muchísimo utilizar un fular de porteo, pero existen otros métodos. Con ellos el bebé está tranquilo mientras tú haces otras cosas (sí, ir al baño puede ser una de ellas).
  4. Descansa todo lo que puedas. Descansar tiene que ser tu prioridad número dos (la número uno es tu bebé). Si estás descansada tendrás menos estrés y tu sistema de supervivencia no se activará. Todas tenemos más paciencia cuando estamos más descansadas.
  5. Practica un sistema de cambio de estado emocional instantáneo. Muchas veces perderás el control y te desesperarás. Practicar e incorporar una forma de cambiar tu estado emocional lo más rápido posible te ayudará a retomar la situación y reconducirla para hacerla más equilibrada para todos. Abajo te puedes descargar mi método “Cambia tu estado emocional en 10 segundos” de forma gratuita. Ha ayudado a cientos de personas a retomar el control. Tú también vas a poder.

 

 

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Gracias por tu inspiración.

Te mando un abrazo

Límites para prevenir el abuso

No hago más que ver posts de cómo manejar berrinches, de cómo poner límites, de cómo disciplinar (aunque sea de forma positiva) y al mismo tiempo leo más y más noticias terribles de abusos hacia los niños, sexuales y no sexuales, y veo más comportamientos intolerantes y poco respetuosos hacia los niños. ¿Tendrá que ver? Yo creo que sí.

Sobre todo necesitamos proteger a nuestros hijos

En el mundo nos encontramos todo tipo de seres en diferentes condiciones mentales. Es lamentable, pero así es.

El problema es que no podemos estar ahí el 100% del tiempo para protegerles.

¿Entonces? ¿Qué hacer?

No podemos estar ahí el 100% del tiempo para protegerlos

Debemos enseñar a nuestros hijos a distinguir lo que está bien de lo que está mal para ellos, para que diferencien cuando alguien viene de buena fe y cuando no.

Y la clave está en que estén conectados con lo que está bien o mal para ellos y se den permiso para actuar en consecuencia.

Cuando ya tienen ocho o diez años uno les puede explicar: mira, es tu cuerpo y no debes dejar que nadie lo manipule, si algo te parece mal no lo hagas, si te pasa algo ven y cuéntamelo, yo te protegeré.

Los niños de esa edad comprenden y si tienen confianza contigo, si les has escuchado y atendido sus demandas, seguramente te cuenten que algo anda mal.

Antes de los tres años, los niños son más vulnerables. Pero la buena noticia es que también son más conscientes de lo que está bien y mal para ellos y si somos cuidadosos con nuestros mensajes hacia ellos, lo expresarán abiertamente.

La edad de cero a tres años es mágica. Es donde se fundamentan la autoestima, la empatía, los valores, donde un niño se forja la identidad, sus fortalezas y sus debilidades para toda la vida

Esta es la buena noticia. Lo que aprenda ahora sobre sí mismo le acompañará el resto de su vida. ¿Y por qué esto es importante? Porque los mensajes que les trasmitamos marcarán su autoconcepto, su sensación de seguridad y de valía.

Si acostumbramos a nuestros hijos pequeños a hacer caso a sus sensaciones e intuiciones, si les escuchamos cuando no quieren hacer algo hasta averiguar cuál es el problema, estaremos dejando intacta esa capacidad y conexión interior innatas.

El problema es cuando abusamos de decirles o mostrarles que nosotros “sabemos” que es mejor para ellos, porque entonces, lo que les trasmitimos es que lo que ellos sienten no vale, que es más válido lo que alguien externo les dice que es la verdad.

Tenemos que pensar que nosotros les enviamos al colegio o a otras actividades donde interactúan con otros adultos. Al hacerlo, les damos el mensaje, a veces explícito, de que tienen que obedecerles y portarse bien.

Cuando esos adultos no tienen buenas intenciones, se produce un conflicto en el interior del niño, que quiere obedecer a nuestro mandato, pero siente que eso que está pasando no está bien.

Un niño de menos de tres o cuatro años no tiene la capacidad de discernimiento, pero sí podemos enseñarles que si para ellos algo no está bien, entonces no está bien y que debe expresarlo. 

Para eso debemos dejar que expresen su descontento libremente, ya sea ante nosotros, con familiares y amigos o con personas de la escuela.

Lo normal es que lo hagan, que se resistan a algo que no les gusta, pero va a depender mucho de los mensajes que les hallamos trasmitido sobre obedecer y cómo comportarse con otros adultos.

Lo importante es que  les dejemos claro que:

  • SI ELLOS CREEN QUE ALGO ESTÁ MAL, ENTONCES ESTÁ MAL, y que nosotras estamos ahí para ayudarles a resolverlo
  • SI NO LES GUSTA ALGO NO DEBEN HACERLO. Luego podemos hablar con ellos de por qué no les gusta y ver alternativas con ellos. Pero siempre debemos escucharles.
  • SI NO ME GUSTA ALGUIEN O ALGO NO TENGO QUE TOLERARLO. A veces “obligamos” a los niños a dar besos, a no protestar cuando les tocan aunque sea cariñosamente, a no poner una mala cara a un adulto… Y eso es un mensaje que en una situación de abuso puede confundirlos.
  • MI MAMÁ SIEMPRE, SIEMPRE SIEMPRE ME VA A ESCUCHAR. Si siempre le escuchamos, entonces nos contará las cosas. Si a veces le escuchamos y a veces no, dejará de hacerlo. Si pensamos, o a veces incluso les decimos, que lo que les pasa son tonterías, dejarán de hablarnos.
  • MI MAMÁ ME va a DEFENDER. Y si le escucho me pongo en su lugar y le doy su parte de razón. Luego ya le explicaré y le daré alternativas, pero ellos siempre deben saber que estás de su lado

Espero que nunca se presente una situación desagradable en la vida de tu hijo o hija, pero si afianzamos su confianza y su asertividad, estoy segura de que les estaremos ayudando.

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Gracias por leerme.

Les mando un beso

Eva Martínez

Cuando ser una buena mamá puede no ser tan bueno para tu bebé

Todas las mamás del mundo queremos ser una buena mamá. Ser buena mamá parece una finalidad ideal, independientemente de lo que signifique para ti. Quizá para ti la buena mamá es la que lleva los niños limpios, o la que tiene hijos que nunca hacen berrinches, o la aquella cuyos hijos comen bien, la que les lava los dientes tres veces al día, la que alimenta a sus hijos con la lista de nutrientes en mano, la que los ha educado para que se porten bien, la que tiene la comida a punto, la ropa lavada y planchada y puntualmente va a recoger a sus hijos del colegio y tiene todo listo en casa… Todas estas descripciones están bien, no hay nada de malo con ellas. Todas tienen el objetivo de dar lo mejor a los hijos y eso es perfecto.

Entonces ¿Por qué no es tan bueno ser una “buena mamá”? La buena mamá tiene algunas consecuencias muy negativas tanto para ti como para tus hijos. Primero porque la buena mamá no existe. Es una meta imposible de alcanzar. En segundo lugar porque la buena mamá siempre actúa para los de fuera. Parece que si nuestro hijo come todo lo que le ponemos, duerme toda la noche, dice gracias, se deja peinar y da besos a los familiares hemos hecho un buen trabajo. Nada más lejos de la realidad.

La buena mamá tiene algunas consecuencias muy negativas tanto para ti como para tus hijos

En tercer lugar porque lo normal es que las cosas no salgan como hemos previsto: en algún momento no vamos a estar a ese nivel, vamos a perder los nervios, en algún momento los niños van a necesitar algo que es contrario a lo que nosotras decidimos que era lo mejor para ellos, o vamos a querer que pase en un momento en el que ellos quieran hacer otra cosa. Cuando esto pasa, y pasa muchas veces, aparece el conflicto. A veces el conflicto es interno: tu mente te azota diciendo que lo has hecho mal, que deberías haber hecho otra cosa, o algo de otra manera. Ya sabes de lo que hablo. Otras veces el conflicto es con el niño. Entonces comienza una lucha de poder en la que a veces ganas tú y otras veces todo se sale de control y estalláis en mil pedazos. Ambas situaciones crean estrés y el estrés te saca del equilibrio que hace que tu día fluya.

¿Por qué ocurre esto? Cuando queremos ser una buena mamá estamos siguiendo creencias y dictados externos, no estamos fluyendo con el aquí y ahora de la realidad de lo que está pasando. Perdemos de vista a nuestro hijo y a sus necesidades, gustos y preferencias. No estamos respondiéndole de una forma sensible. Y de eso se trata.

Cuando queremos ser una buena mamá estamos siguiendo creencias y dictados externos, no estamos fluyendo con el aquí y ahora de la realidad de lo que está pasando

El prestigioso psicólogo Donald Winnicott, cuando definió la relación psicológicamente sana entre madre e hijo, ni siquiera habló de “buena mamá” sino de una “mamá lo suficientemente buena. Suficientemente buena significa atenta a las necesidades del niño y sensible ante ellas, es decir, que detecta y responde a esas necesidades. ¿Todas las veces? No todas, las suficientes. La mamá suficientemente buena no tiene que seguir un estándar, este experto no habla de reglas, normas, pasos a seguir, sino que habla de “sensibilidad” a las necesidades del bebé. 

Otra prestigiosa y célebre psiquiatra infantil, Mary Ainsworth quien colaboró considerablemente a desarrollar la teoría del apego comenzada por John Bowlby, afirma lo siguiente como conclusión de su estudio denominado La situación extraña (ver video) sobre las habilidades de las mamás cuyos bebés tienen un apego seguro a las que denomina altamente cooperativas:

“…la tercera escala se ocupa de características maternas generales del tipo cooperación-interferencia. Las madres que son de interferir mucho, no respetan la autonomía del bebé y la separación esencial entre ambos. Trata de controlarlo y de darle forma a su comportamiento, o simplemente sigue sus propias reacciones y sin la consideración por los los deseos o el proceso de actividades que desarrolla el bebé. La madre altamente cooperativa respeta a su bebé como una persona separada y planifica evitar situaciones en las cuales necesitará interferir con sus actividades o llegar a tener que ejercer un control directo sobre él. Cuando debe intervenir, es muy hábil en sintonizar el modo o la manera que el bebé es persuadido que él desea hacer lo que ella necesita o desea…”. (M. Ainsworth, La situación extraña)

Me dirás, sí, pero cuando es la hora de salir es la hora de salir. Estoy totalmente de acuerdo. Muchas veces la vida es imperativa. Pero otras veces no. Si analizamos cada situación por separado, si nos preguntamos qué es imprescindible e inamovible y qué no, nos daremos una sorpresa. Es cuestión de priorizar lo importante.

El problema es que no tenemos conciencia de lo importante que es minimizar los momentos de conflicto y tensión con tu hijo. La base de su determinación y de autoestima se fragua en los primeros años de vida mediante sus interacciones contigo. Él sabrá que tiene derechos, capacidad de decisión, que merece atención, reconocimiento y amor incondicional (hasta cuando se porta “mal” o hace berrinche) y estará en contacto con sus necesidades, en la medida en que tú le des “permiso” para decidir, negarse, preferir, expresar sus emociones (el enfado o enojo también es una emoción), y que no pasa nada si se equivoca. Eso lo aprenderá de la convivencia contigo.

Él sabrá que tiene derechos, capacidad de decisión, que merece atención, reconocimiento y amor incondicional (hasta cuando se porta “mal” o hace berrinche) y estará en contacto con sus necesidades, en la medida en que tú le des “permiso” para decidir, negarse, preferir, expresar sus emociones (el enfado o enojo también es una emoción), y que no pasa nada si se equivoca

Pero lo más importante de todo es el amor incondicional: que tu hijo aprenda que pase lo que pase, si no se lava los dientes, incluso si se le caen, si es más tonto, flaco, torpe, perezoso, flojo, enojón o lo que sea que exprese está bien porque él es perfecto como es y lo que hace es sólo una pequeña parte de lo que él es. Ya sabemos que tú lo amas incondicionalmente pero no te das cuenta de que cuando mantienes un conflicto con él le estás transmitiendo lo contrario: si no haces lo que yo digo o espero me enfado, me pongo triste, me defraudas.

Ya sabemos que tú lo amas incondicionalmente pero no te das cuenta de que cuando mantienes un conflicto con él le estás transmitiendo lo contrario: si no haces lo que yo digo o espero me enfado, me pongo triste, me defraudas

Lo más paradójico es que los momentos más importantes para crear un apego sano y una relación satisfactoria con tu hijo son los momentos de estrés, cuando queréis cosas diferentes, cuando tienes que tomar la decisión entre ser una buena mamá que alimenta correctamente a su hijo, que le lava los dientes a diario, que llega puntual a la escuela, que los lleva perfectamente limpios, peinados y aseados a pesar de que tu hijo está jugando, cansado, explorando, de mal humor, feliz en otras cosas etc. Es en esos momentos de “conflicto” cuando si estamos atentas y ponemos límites a esa “buena mamá” para dejar actuar a la “mamá suficientemente buena” de Winnicott cuando podremos ofrecer una respuesta sensible a la necesidad del niño y transmitirle que es importante para nosotras, más importante que los dientes limpios, el pelo peinado, que lleve zapatos o que hacer la compra.

Y sí, yo se que a veces no se puede, entonces hay que negociar, convencer, despistar, aplazar, etc. Convierte estos momentos tan valiosos en oportunidades “ganar-ganar”, en la que todo el mundo gana y nadie pierde. Estas medidas de “negociación” no solamente evitarán el conflicto, sino que le estarás enseñando a tu hijo herramientas imprescindibles para la vida que no son autoritarias. Eliminarás el “porque yo lo digo” o el “porque yo soy tu madre”, que en su adolescencia se convertirá en rebeldía y en una necesidad básica de autodeterminación que no tuvo en su infancia.

Convierte estos momentos tan valiosos en oportunidades “ganar-ganar”, en la que todo el mundo gana y nadie pierde. Estas medidas de “negociación” no solamente evitarán el conflicto, sino que le estarás enseñando a tu hijo herramientas imprescindibles para la vida que no son autoritarias

¿Y entonces qué puedo hacer?

El primer paso es poner límites a tu “buena mamá” interior. No es que sea mala, lo que está mal es que ser una buena mamá sea un fin en si mismo, en lugar de un medio para el verdadero fin, que es el bienestar de los niños.

 

¿Cómo lo hago?

1. Aprende a detectar cuando la “buena mamá” toma el control. El conflicto y el enfado de tu hijo pueden ser buenas señales. Un berrinche es una señal de que ya has ido demasiado lejos con él.

2. No hace falta que corrija a “la buena mamá” en ese momento, sólo toma conciencia de ella actuando, se corregirá sola cuando la vayas aprendiendo a verla.

3. Valora la importancia real de lo que quieres hacer. ¿Es tan importante lo que quiero imponer? ¿es imprescindible que tengamos que hacer esa actividad en ese momento?. Plantéate ¿es tan grave que no se bañe hoy? ¿es tan grave que no se coma ahora el brócoli? ¿es tan importante que no coma brócoli nunca más?

4. Ensaya herramientas ganar-ganar: negocia, despista, ofrece alternativas…

5. Cede. No es una competencia. Cuando cedes también ganas. Enseñas a tu hijo que ceder también es una opción y que no pasa nada. Que uno no siempre tiene la razón. Al fin y al cabo, así es la vida y queremos prepararles precisamente para la vida real.

 

 

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Y recuerda: ¡lo estás haciendo muy bien! ¿Cómo lo se? Porque estás aquí, leyendo esto, ocupándote de ti, de mejorar, de darle lo mejor a tu bebé.

Te mando un beso.

Si estás en contacto con una mamá reciente, ¡por favor, lee esto!

 

Todos queremos ayudar a las nuevas mamás. Cada uno tiene sus buenas razones, pero no se por qué cada quién tiene una visión de lo que se debe hacer y se siente en la obligación de “salvar” a esa madre que no tiene experiencia.

Está claro que las mamás necesitamos ayuda. Es un momento nuevo, muy importante, diría crucial en nuestra vida y a veces nos sentimos desbordadas. Eso sí es verdad. El problema es que cada uno quiere “salvarnos” a su manera. A veces pienso que es para subsanar sus propios errores o no se, pero nadie se da cuenta del daño que nos hacen con los comentarios.

En primer lugar nos dañan porque nos hacen ver como incapaces. El mensaje subliminal es “yo se, tú no”. Esto, además de irrespetuoso es falso. La mamá sabe. Quizá tú tengas más experiencia de mamá, pero ella tiene más experiencia como la mamá que es con el hijo que tiene y con el que tú has pasado apenas minutos. Además, nos hace mucho daño a la autoestima, nos genera dudas y lo que es más importante, nos aleja de nuestro instinto. No lo hagas por favor.

Quizá tú tengas más experiencia de mamá, pero ella tiene más experiencia como la mamá que es con el hijo que tiene y con el que tú has pasado apenas minutos

Este es uno de los post que me gustaría que lo compusiéramos entre todas, y que lo compartiéramos para que llegue a toda esa gente que, con la mejor intención (o no), nos irrita, nos ofende y nos hace sentir mal, cuando en la mayoría de los casos pretende lo contrario. Me gustaría que además de estas frases añadieses las tuyas en los comentarios y que lo compartieses donde creas que pueda servir. Con una sola persona que tome consciencia y cambie su actitud, habremos cumplido un gran objetivo.

 

A las abuelitas (mamás de las mamás y papás), a la señora que me encuentro por la calle, a mi amiga la que no tiene hijos y a la que sí los tiene, a mi pareja, a mi hermana, a mi prima y a mi cuñada. Por favor, lee esto, es importante:
  • No me digas lo que tengo que hacer
  • No me digas que yo tengo la culpa de lo que le pasó a mi bebé
  • No me digas que no lo cargue, me gusta hacerlo y a él/ella también que lo cargue
  • No me digas que no duerma con él, yo no te pregunto con quién duermes tú
  • No me digas que lo estoy malcriando, malcriar es criar mal y criar con amor es criar bien
  • No me digas que usted sabe mucho porque tiene experiencia, sabe mucho de sus hijos, pero no del mío
  • No me quieras quitar a mi bebé de los brazos, no nos gusta
  • No le hables a mi bebé de cómo lo crío como si yo no estuviera allí, es una falta de respeto hacia mi
  • No le pongas adjetivos (enojón, llorón, caprichoso), mi bebé es mucho más que su actitud o su comportamiento
  • No le arrebates las cosas a mi bebé de las manos, es una falta de respeto hacia él
  • No le digas que su mamá es esto o lo otro, eso es una falta de respeto hacia mi
  • No asustes o amenaces a mi bebé, el miedo no es nuestro estilo de enseñanza y es malo para su desarrollo
  • Jamás le digas que no le vamos a querer, porque primero no es verdad y segundo porque le hará sentir muy triste
  • No le digas que no se ensucie, que algo es peligroso, que no grite, ¡es un niño por el amor de Dios!
  • No le digas jamás que no llore, que no se enfade, que no se ponga triste, porque estará dañando su capacidad de sentir y su inteligencia emocional no se desarrollará correctamente
  • No le toques los pies a mi bebé. No tiene frío. No se va a enfermar porque tenga frío sino por los virus que tú traes en las manos
  • No me digas si tiene frío o calor. Créeme yo soy la persona en el mundo que más se preocupa por su salud y su bienestar
  • Si llegas a casa, pregúntame qué necesito, en lugar de quitarme a mi bebé
  • Ayúdame con las tareas que me separan del bebé
  • Si estoy en el baño y el bebé llora, no te pasees con él por la puerta del baño para que me de prisa
  • Si me quejo, no me digas qué hacer, a lo mejor sólo quiero desahogarme
  • Si estoy estresada, sólo escúchame y pregúntamé “¿Qué necesitas?” Esas palabras son mágicas para mi
  • Si me quejo de algo, no me digas que tus hijos nunca lo hicieron (berrinche, dormir toda la noche, enfermar, comer…) eso me hace sentir como una tonta y como una mala mamá (además dudo de que sea verdad)
  • No compares a tus hijos con los míos, ellos son únicos y especiales (también)
  • No presumas de lo que hacen tus hijos, eso no es bueno para los tuyos porque muestras que tu amor es condicionado ni para los míos porque los estás comparando (ver arriba)
  • No trates mal a tus hijos delante de mi o de mis hijos, es una situación muy violenta para todos
  • Si todavía no tienes hijos no me juzgues, solamente toma nota y prepárate para lo que te viene

 

Seguro que he olvidado muuuuchas actitudes tóxicas con las mamás. Ayúdame a completar este post poniendo las tuyas en los comentarios y ¡comparte!

Muchas gracias por ser una voz más en defensa del respeto en la crianza.