Comienza la nueva etapa sin estrés

Comienza la nueva etapa sin estrés

En este artículo encontrarás las claves para comenzar esta nueva etapa sin estrés.

Cómo puedes empezar la nueva etapa sin estrés

Septiembre es un momento que nos pide cambios. Tanto si tienes hijos como si no, si ya has vuelto de vacaciones o si sigues en ellas. Parece que todo vuelve a la vida en este amado y odiado mes. Pero empezar la nueva etapa sin estrés es posible.

En este loco 2020 todavía más. La vida como la conocíamos es historia. Toca reinventarse con lo que viene, que no sabemos lo que es. Por eso más que nunca debemos ser flexibles con los cómos pero inflexibles con los qués.

Las madres tenemos un reto doble. No sólo es nuestra vida la que se tiene que acoplar, sino la vida de nuestros hijos.

No importan las decisiones que tomemos, no importa lo que nos gustaría que ocurriese. Lo único que podemos hacer es adaptarnos a lo que hay sin perder el foco en lo que queremos.

Seguir jugando y adaptarnos a la realidad casi día a día.

¿Y cómo lo hago?

Todas sabemos que esta situación caótica está lejos de acabar.

Así que nos toca reinventarnos y comenzar lo mejor preparadas posible. Al menos en lo que sí podemos cambiar: nuestra actitud sobre lo que está pasando.

Hace unos días fue mi cumpleaños y yo misma hice un ejercicio de auto reflexión. Esto me ayudó mucho a darme cuenta de lo que necesito cambiar en mi propia vida.

Quiero compartirlo contigo porque te ayudará a comenzar esta etapa sin estrés, de la mejor manera posible. También te servirá para reflexionar sobre lo que está funcionando en tu vida y lo que no.

Ahora no es el tiempo para mirar para otro lado y dejar que la vida nos siga revolcando como una ola.

Este es el momento de ponerte las gafas, de atreverte a ver.

También para darte cuenta de que eres capaz de tener una actitud amorosa hacia la vida, hacia tus hijos y hacia ti misma. Eso es lo más importante.

Si estás dispuesta a ponerte manos a la obra, toma papel y lápiz, la tableta o abre una nota en tu teléfono. Porque te cuento como

1. CUESTIONA TODO

En primer lugar, cuestiona todo.

Soltar sí, pero ¿qué?. No hay que escapar o reaccionar, todas tenemos una responsabilidad. Pero para poder hacerme cargo de ella, tengo una cantidad limitada de energía.

Donde utilice esa energía, marcará la diferencia. Para eso primero tengo que mirar qué no está funcionando en mi vida y tomar decisiones.

Puedes empezar haciéndote estas preguntas.

¿Qué drena mi energía?

Estoy segura de que hay días en los que te levantas con toda la actitud. Tienes las cosas claras y vas a por el día.

Peeeero llega algo que te baja la moral hasta el sótano. ¿Qué es?

Quizá tu hijo no quiera vestirse. O te metes en redes sociales y empiezas a ver noticias. Puede que sea la báscula, el tráfico, tu jefe, pensar que tienes que ir a trabajar… Sólo piensa ¿qué es eso que te drena?.

Sólo toma nota. Ser consciente es el primer paso.

¿Qué me preocupa? ¿Qué pensamiento, miedo, situación está influyéndome negativamente?

En la cabeza de todas nosotras hay algo que a veces hasta prefiero no pensar. Puede ser por la pandemia, el gobierno no está haciendo su trabajo, puedo perder el mío, en casa mi hijo ve demasiados conflictos, no sé cómo hacer que mi hija coma de todo….

Todas estas preocupaciones actúan como fuga de energía permanente pero silenciosa. Y son las más peligrosas si no las vemos, porque nos llevan a una sensación de impotencia y frustración que puede no ser tan real.

¿Qué relaciones, personas, dinámicas me sacan de mi centro? 

Esta pregunta no tiene nada que ver con los otros, tiene que ver contigo. ¿Con qué persona TÚ te sientes mal?, ¿cuando tienes una diferencia de opinión qué te saca de quicio a TI?, ¿qué comportamiento del otro es inaceptable para TI?.

No se trata de culpar o de justificar, se trata de saber qué no está funcionando para TI con otro. Y después que pienses qué puedes hacer TÚ para resolverlo, si hay algo que puedes hacer.

Las preocupaciones actúan como fuga de energía permanente pero silenciosa

2. SUELTA

En segundo lugar, aprende a soltar.

Muchas de estas preocupaciones o situaciones no tienen solución. Lo único que puedes hacer es aprender a darte cuenta de cuando te metiste otra vez en el callejón sin salida. ¿Cómo salir? Como diría el psicólogo argentino Jorge Bucay “¡no sea boluda, saga por donde entró!”

Este es el camino de soltar.

Cuando te pilles pensando en algo que no depende de ti. Simplemente recuérdate que no puedes hacer nada para cambiar eso. Después enfoca tu energía en algo que sí puedas hacer, en algo práctico relacionado con la tarea que ese momento tengas delante.

Enfócate en el momento presente y baja de tu cabeza.

2. RESUELVE

En tercer lugar, ponte manos a la obra.

Muchas veces podrás hacer algo con las situaciones o las personas que te drenan. En ocasiones es una DECISIÓN lo que te sacará de ello, otras veces una ACCIÓN, otras el simple hecho de tener un PLAN.

Sea lo que sea que se requiera sólo da el primer paso, uno pequeño, pero uno cada día. Recorre el camino hacia la libertad.

Si no sabes por dónde empezar, puedo ayudarte. A veces una mirada externa puede marcar la diferencia. Un cambio de enfoque o un empujón puede darte el hilo del que tirar para empezar los cambios que mejorarán tu vida drásticamente.

A veces una mirada externa puede hacer toda la diferencia

3. CONFÍA

Tercero, aprende a confiar.

Un amplio porcentaje de lo que ocurre escapa a nuestro control. Tanto si puedes soltar la preocupación, a la persona, como si puedes trabajar sobre ello, lo importante es que desarrolles una cierta confianza en la vida.

Y sobre todo te ayudará la confianza en la idea de que pase lo que pase, encontrarás la manera de resolverlo.

A mi me ayuda repetirme la plegaria de la serenidad, que hicieron famosa los grupos de Alcohólicos Anónimos. También creo que en este momento puede ayudarte a ti. Dice así:

«Señor concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar. Valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar. Y sabiduría para entender la diferencia.»

https://es.wikipedia.org/wiki/Plegaria_de_la_Serenidad

Esta frase puede ayudarte a pensar en qué categoría caen cada una de tus preocupaciones y problemas. Es un ejercicio que te dará enfoque para trabajar en lo que sí puedes lograr.

4. PIDE AYUDA

Y por último, lo más importante.

El error más grande que puedes cometer es querer hacerlo todo tú sola. Uno llega hasta donde llega, y tú has llegado hasta aquí. Eso te honra, has hecho lo mejor que has podido con lo que has sabido

Pero llega un momento en el que tenemos que dar un salto. Seguir intentando cosas no sirve. Esto sólo te drena, te agota y te hace sentir que nada está funcionando. Pero eso no es cierto. 

El camino más rápido a resolver un problema siempre es con ayuda. Todos tenemos un punto ciego que nos mantiene haciendo lo mismo una y otra vez. Otro punto de vista, una idea, una experiencia nueva puede darnos el impulso que necesitamos para resolver cualquier situación.

Además no te lo puedes permitir. Si eres madre, mucho está en juego. Cada grito, cada vez que te sientes molesta por tus hijos les estás mandando un mensaje erróneo. Esto afectará a su visión de sí mismos, su autoestima y su confianza.

Ellos no pueden permitirse que tú pierdas más tiempo. Es urgente que vuelvas a poner en marcha hábitos que te permitan dar lo mejor de ti misma. Pero también es importante que lo hagas sin estrés.

Ahora es tu momento. Aprovéchalo y comienza la nueva etapa sin estrés y con toda la actitud.

El camino más rápido a resolver un problema siempre es con ayuda

5. HAZ TU PLAN PASO A PASO

Si ya estás estresada con el regreso a la temporada de clases. Y tu vida ya empieza a ser un caos, estás enfadada y persiguiendo a tus hijos desde por la mañana. Y si al final del día acabas tan cansada que quieres que vuelvan las vacaciones, este taller es para ti.

Conseguirás:

  • Mejorar tus hábitos de autocuidado para tener más energía
  • Implementar rutinas saludables para toda la familia que te hagan la vida más fácil
  • Sentir que estás consiguiendo tus objetivos en tu trabajo y las tareas que te propones
  • No perder la motivación en dos días
  • Dar tu mejor versión a tus hijos

Te explico de que va en este video:

Este taller es uno de los que imparto cada mes  en mi Círculo de Mamás Online. Además de este taller las mamás del Círculo tienen una sesión mensual en directo. En esta sesión les ayudo personalmente en las situaciones complicadas del día a día con sus hijos.

También tenemos un grupo de Whatsapp y otro de Facebook donde pueden contarme lo que les preocupa en tiempo real.

Por sólo 1€ tendrás acceso inmediato al taller y si quieres quedarte en mi Círculo de Mamás Online. Después podrás renovar tu suscripción por 18€ al mes para asistir a la sesión grupal en directo y los talleres de octubre.

SÓLO PUEDES APUNTARTE HASTA EL MIÉRCOLES 16 DE SEPTIEMBRE. Si ves este post después, puedes ver la información del Círculo de mamás online en este enlace: https://mamaenequilibrio.com/circulo-mamas-online/

Descarga la guía gratuita

Para ir empezando desde ya, también puedes descargar mi guía GRATUITA Mamá en Equilibrio en 4 pasos. Con esta guía te enseñaré a que tus emociones negativas no marquen las dinámicas con tus hijos. También te enseño a que puedas rectificar a tiempo y perder menos la paciencia.

Descárgala de forma gratuita en este enlace: https://mamaenequilibrio.com/guia-gratuita-mama-en-equilibrio-en-4-pasos/

Comenzar una nueva etapa sin estrés es posible para ti. Espero verte en el taller y poder resolver tus dudas en directo

Mantener la calma en tiempos de coronavirus

mantener la calma en tiempos de coronavirus

El enemigo número uno de las crisis es nuestra incapacidad para mantener la calma. 

Mantener la calma nos ayuda a pensar con claridad y encontrar la salida de cualquier situación, por difícil que sea.

No es seguro que la encontremos, pero en estado de crisis y ansiedad, lo que es seguro es que no lo haremos.

El enemigo número uno de las crisis es nuestra incapacidad para mantener la calma

Cuando nuestro cerebro entra en pánico, sólo tiene tres respuestas: huída, ataque y parálisis.

Sobre todo cuando vivimos rodeadas de niños y hay un problema, la parálisis simplemente es un lujo que no nos podemos permitir. 

En estos tiempos de pandemia y de retiro en casa, tampoco podemos salir corriendo de casa o escondernos hasta que pase el temporal. Simplemente no es posible.

¿Qué recurso le dejamos a nuestro cerebro? El ataque. Aquí empiezan los conflictos, nos salta el automático que suele ser nuestra peor versión. Y con las personas que más queremos. 

mantener la calma en tiempos de coronavirus

Los conflictos son inevitables, pero de cómo manejemos las situaciones hoy dependerán nuestras relaciones con los que más queremos en un futuro nada lejano, cuando todo esto acabe. Pero de esto os hablaré en mi próximo post. Suscríbete a mis contenidos para que no te lo pierdas.

¿Cómo podemos evitarlo? No entrando en pánico.

Los conflictos son inevitables pero de cómo manejemos las situaciones hoy, dependerán nuestras relaciones con los que más queremos en un futuro nada lejano

Higiene interior para mantener la calma

En mi Guía gratuita para mamás y papás “Superar la crisis del coronavirus, sin perder el equilibrio” dediqué un capítulo, el primer capítulo, a ayudarte a mantener la calma.

Si todavía no la has descargado ve a este enlace y hazlo sin falta: Superar la crisis del coronavirus, sin perder el equilibrio

En esta guía te doy las pautas más básicas para mantener tu higiene mental y no alimentar tu miedo

De nada sirve que te ayude a bajar tu ansiedad y calmarte si tú sigues alimentando después el miedo.

MANEJAR EL ESTRÉS POR CORONAVIRUS

1. SI TÚ ESTÁS BIEN, TODO ESTÁ BIEN

Tú eres el filtro del miedo. Los niños no entienden la trascendencia de lo que está pasando, pero sí sienten la energía de miedo que les rodea. Ellos no dejan cabos sueltos y siempre se imaginarán lo peor: algo les va a pasar o a su familia. Estas pautas te darán las claves para conseguir tenerlo bajo control.

2. REDUCE TU EXPOSICIÓN A REDES

Nos llegan noticias de todo tipo a cada momento. No sólo las exageraciones en esas noticias, sino la realidad nos afectan, pero sobre todo la cantidad de ellas que recibimos al cabo del día. Cuando ya te haya llegado una noticia evita seguir buscando o leyendo más información. 

3. NO DEJES VOLAR TU IMAGINACIÓN

Nuestro cerebro está diseñado para enseñarnos las señales de alarma y magnificarlas. Es un mecanismo de defensa que nos sirvió hace millones de años para sobrevivir. Pero ahora ese mismo mecanismo es nuestro peor enemigo. Toma medidas para protegerte pero ahora menos que nunca pienses en el futuro próximo.

4. RESPIRA PROFUNDO

La forma de mantener nuestro cerebro en control y que no salten los mecanismos de alerta es mediante la respiración. La respiración te ancla al presente, oxigena tu cerebro y calma tu sistema nervioso. Una serie de 10 respiraciones profundas reducirá tu nivel de estrés en menos de un minuto.

5. RECONECTA CON LA REALIDAD

Reconecta con lo que sí está pasando a tu alrededor (y no me refiero a redes sociales): a tu perro que quiere salir, a tu hija que no encuentra su ropa o tu hijo que está buscando comida en la nevera. La realidad con niños en casa es muy rica y entretenida. Ellos siempre están en modo juego, así que apúntate al entretenimiento y distráete lo que puedas.

GUÍA PARA MADRES Y PADRES «Cómo superar la crisis del Covid-19, sin perder el equilibrio»

Estos son los puntos básicos que recoge la guía sobre Mantener el estrés por Coronavirus, pero también encontrarás información sobre:

✨Explicarle a los niños qué está pasando (puedes ver un video que hice sobre este tema en este enlace Cómo explicarle esta situación a los niños)

✨ Superar un encierro 24 horas con niños alrededor

✨Trabajar desde casa con niños

✨Resolver conflictos

✨Hacer que tu hijo se lave las manos

Puedes descargarla en este enlace: Superar la crisis del coronavirus, sin perder el equilibrio

Mantener la calma es difícil pero posible

mantener la calma en tiempos de coronavirus

Y qué pasa con la ansiedad que ya estás sintiendo. Puedes seguir estos pasos:

En primer lugar tenemos que ser conscientes de que esta ansiedad, esta necesidad de mirar constantemente las redes sociales y hablar de lo que me pasa, de lo que debería ser, de lo mal que lo hacen los demás, etc. está dirigida por el miedo.

No somos nosotras, sino nuestro miedo, quien está tomando el control de la situación.

De repente podemos sentir la punzada del miedo o del dolor, cuando leemos una noticia o nos enteramos de que algo ha pasado a alguien cercano o me podría pasar a mi o a alguna persona querida para mi.

Estamos haciendo nuestro el horror y el miedo ahí campa a sus anchas y toma el control de nuestras acciones.

Si algo de esto está pasando, tienes que tomar medidas cuanto antes, si quieres que tus miedos no salten de improvisto, en el peor momento: 

  • Cuando tu hijo coge algo del suelo y se lo lleva a la boca y tú le gritas como si estuviera a punto de pasarle un camión por encima, o 
  • Cuando tu marido se lleva a tu hija al supermercado y le gritas como si directamente la estuviera ingresando en la Unidad de Cuidados Intensivos con todos los enfermos por Coronavirus de tu país. Por ejemplo

Ya sé que sólo de pensarlo se te acelera el corazón: respira

Hace unos días que grabé un video en directo para las mamás de mi grupo de Facebook Mamá en equilibrio para ayudar a las mamás a Superar la montaña rusa emocional que todas estamos viviendo.

Inconscientemente todas sabemos que algo está cambiando, que algo ya no volverá a ser como era.

Tenemos una gran incertidumbre sobre lo que va a pasar y esto genera emociones muy fuertes que tienen que ver con un proceso de duelo que estamos pasando inconscientemente.

Te comparto el video por si esta idea te parece interesante.

Si aun no estás en mi grupo de Facebook puedes unirte en este enlace Grupo de Facebook Mamá en equilibrio. Es gratuito y en él respondo dudas y publico todos mis recursos de este y otros temas.

También puedes seguirme en mi Fanpage: www.facebook.com/coachdemamas

Dos herramientas para mantener la calma

Te propongo dos herramientas para mantener el estrés y el pánico de esta situación bajo control. Puedes ver las instrucciones en el video que encontrarás más abajoo o seguir leyendo a continuación

PARTE 1. Keep calm y mira tus miedos de frente

Para mirar tus miedos de frente tienes que hacerte consciente de ellos. La mejor técnica es contárselos a otra persona y que esta persona simplemente escuche, sin decir nada, simplemente “gracias por compartir” cuando acabes.

Pero si no quieres compartir tus miedos o no tienes a nadie con quien hacerlo, lo siguiente mejor es escribirlos. 

Es un proceso en tres fases. Lo que tienes que contar al otro o escribir es lo siguiente:

  1. De qué tengo miedo. Puede parecer una locura ponerte a pensar en tus miedos, pero si no los sacas, si no los miras a la cara, igual te estarán molestando de forma inconsciente para que les prestes atención, porque para eso sirve el miedo, para prevenirte de un daño en el futuro.
  2. Qué es lo peor que puede pasar. Confía en mi, esto te liberará después, aunque ahora mismo se desaten las emociones, déjalas salir. Esto es como una válvula de escape. Te va a ayudar
  3. Qué vas a hacer si todo esto pasa. Dale a tu mente algo que hacer, algo en que pensar, qué puedes hacer si eso pasa, qué puedes hacer ahora como medida de prevención. Si tu mente está ocupada en encontrar una solución, no utilizará más el pánico para prevenirte.

PARTE 2. Respira.

La primera parte es para ayudarte a que las crisis de ansiedad o no se presenten o se minimicen bastante. Pero si el pánico sigue llegando, te recomiendo esta técnica de respiración alternando los orificios nasales.

Para mi es la más efectiva porque ayuda a que tus dos hemisferios cerebrales se sincronicen y se reduzca el flujo de sangre en la amígdala, la parte más primitiva del cerebro que activa la respuesta de pánico, haciendo que te calmes.

Te ayudará a calmarte en unos minutos.

Puedes ver esta técnica en el video que te dejo a continuación, donde te cuento las dos técnica a las que me refiero en este post.

Me encantará que compartas este post en tus redes sociales, que te suscribas a mi blog y a mi canal de Youtube para que no te pierdas nada y que me dejes un comentario sobre lo que te ha parecido esta entrada.

Espero haber te ayudado.


Cómo dejar de perder la paciencia con mi hijo

¿Cómo tener más paciencia con los hijos? Es la pregunta del millón. A todas nos gustaría dejar de perder la paciencia con nuestros hijos ¿verdad?

¿Cómo dejar de perder la paciencia con mi hijo? Es la pregunta del millón. A todas nos gustaría dejar de perder la paciencia con nuestros hijos ¿verdad?

Conseguirlo parece ciencia ficción pero no lo es. Dejar de perder el control con nuestros hijos es posible.

Las madres tenemos muchas presiones: llegar a tiempo, el trabajo, la casa, las responsabilidades que tienen que ver con los hijos: tareas, extraescolares, lunch, uniformes, cuotas, enfermedades, y la lista sigue (de las que los padres no se hacen cargo casi nunca).

Es una presión extraordinaria. La mayor carga de trabajo la llevamos nosotras. Pero es sobre todo es mental.

Tenemos que ir cada día, cada hora un paso o dos por delante de todos para llegar a todo. Es demasiado.

Puedes ver en este enlace mi post: «Quiero llegar a todo pero no soy feliz»

¿Tú también crees que piedes la paciencia con tu hijo o hija demasiado?

Si una pequeña cosa no sale como debiera, puede arruinarnos todo el día.

Queremos hacer demasiadas cosas y eso nos tiene en estrés permanente. Nuestro cerebro está en estrés permanente.

Cuando estamos estresadas, nuestro organismo cree que estamos bajo amenaza. Es un mecanismo de auto defensa que se desarrolló en la época de los primero humanos allá en las cavernas. 

En ese momento, la sensación de amenaza es tan real como ahora. La diferencia está en que antes, lo que podía acabar con nuestra vida era un tigre dientes de sable o no encontrar suficiente comida para nuestra familia. 

La mayor carga de trabajo la llevamos nosotras

Con ese tipo de amenazas nuestro cerebro es muy efectivo: manda adrenalina a la sangre para mantenernos más alerta, desactivaba el sistema inmunológico para tener más recursos, aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardiaco para activar la respuesta inmediata de lucha, huída o parálisis (para que el tigre piense que estamos muertas y pierda el interés).

El problema es que la mayoría de las amenazas del siglo XXI no tienen ese aspecto físico e inmediato, son más psicológicas y emocionales. Son cosas que pueden pasar o no, en un futuro menos inmediato que si nos encontrásemos con un tigre, pero que no nos van a matar.

Pero nuestro cerebro se encuentra en el mismo estado de lucha – huída – parálisis. Y si pasamos mucho tiempo en este estado, hasta podemos «quemarnos», o más técnicamente hablando, podemos sufrir el síndrome del burnout de las madres

Muchas veces perdemos la paciencia porque estamos muy estrenadas con el día a día

Cuando nuestros hijos no se han vestido y nos damos cuenta 20 minutos después de habérselo pedido, cuando ya no hay tiempo y eso nos va a hacer llegar tarde, nuestro organismo lo toma como una amenaza y ataca.

Ese ataque cuando nos salta «el automático», lo sentimos como “falta de paciencia”. Y es así.

¿Quieres saber si tienes el síndrome del burnout de las madres? Mira esta entrada de mi blog «¿Estás quemada como mamá?»

¿Qué pasa cuando el «automático» toma el control?

No podemos responder de forma amorosa porque nos sentimos atacadas o desafiadas por nuestros hijos. Y atacamos de vuelta.

Esto pasa cuando se niegan a comer, cuando se portan mal, cuando les hemos dicho las cosas mil veces y siguen a lo suyo. Interiormente lo vivimos como una amenaza y nos disparamos.

Conscientemente sabemos que no es una amenaza y que no es la mejor forma de resolverlo, pero no podemos evitar saltar y ponernos agresivas con ellos. Perdemos la paciencia y nos ponemos a gritar.

Esto es una realidad: no podemos hacer nada cuando el mecanismo ha saltado.

Pero lo que sí podemos hacer es evitar llegar a ese estado en el que nos salimos de control.

¿Cómo podemos dejar de perder la paciencia con nuestros hijos?

En primer lugar evitando el estado de estrés en el que estamos.

Quizá no podamos controlar nuestro entorno, pero sí podemos ponernos en modo solución en lugar de rumiar el problema continuamente sin llegar a ninguna parte.

Para conseguirlo, tenemos que ser conscientes de nuestros pensamientos, lo que nos está pasando por la cabeza continuamente, y nuestro nivel de energía.

Cuando estamos cansadas también es muy difícil controlar el “automático”.

Estar siempre bien, que no nos afecten los problemas y tener siempre el humor y la energía para resolver los problemas racionalmente se escapa de nuestro control. Lo sé.

Pero es uno de los grandes errores que cometemos las madres que queremos educar desde el respeto y nos pasa factura. Hace unos días hice un video para hablar precisamente de Cuál es el mayor error de las madres de la crianza respetuosa

Por eso resolver los problemas, pidendo ayuda profesional o lo que haga falta, siempre es atajar el problema de raíz. Evitaremos más problemas a medio plazo y dañar a nuestros hijos si lo hacemos.

Tener momentos de descanso o de desconexión también es fundamental para preservar nuestra salud mental.

Hacer una actividad física al principio o a la mitad del día, parar para simplemente no hacer nada o ir al parque con los niños para verlos jugar son opciones que pueden marcar la diferencia en nuestro día y nuestra paciencia. Aunque si el problema de fondo sigue sin resolver, atacará de nuevo cuando menos lo esperemos.

Pero ¿por qué que nuestro cerebro ve a nuestros hijos como una amenaza?

Cuando estamos en estado de estrés, tenemos prisa o simplemente estamos cansadas, el más mínimo rechazo por parte de nuestros hijos o hijas, un berrinche o simplemente su desobediencia pueden causar que explotemos.

Para que nuestro sistema no los catalogue como una “amenaza”, necesitamos darnos cuenta de que su comportamiento es simplemente una forma de comunicarse con nosotras, de decirnos qué es lo que necesitan en ese momento.

Esa necesidad suele ser contraria a lo que nosotras necesitamos que hagan. Y aquí empieza el conflicto

¿Entonces es posible dejar de perder la paciencia con mi hijo?

La respuesta es que debemos entender el por qué de su comportamiento. Todo comportamiento es una forma de comunicación.

Pensamos que si se portan «mal» tenemos que corregirlos y ya está. Y esto es así, pero debemos hacerlo sabiendo primero qué nos quieren decir, qué les está pasando en realidad, y hacerlo de forma respetuosa, firme pero sin perder el control de nuestras propias emociones.

el 100% de las veces la causa de esto es que no estoy usando las palabras y las herramientas adecuadas para que haga lo que quiero

Nuestros hijos intentan decirnos qué necesitan, qué no estamos viendo y qué estamos haciendo de forma que ellos no entienden lo que queremos de ellos.

Cuando sentimos un rechazo, una negativa o una pelea con lo que les pedimos o les decimos, entonces, el 100% de las veces la causa de esto es que no estoy usando las palabras y las herramientas adecuadas para que haga lo que quiero o que no estoy teniendo en cuenta sus necesidades.

Si no entiendo esto, mi sistema interpretará erróneamente el comportamiento de mi hija o hijo de forma equivocada y lo etiquetará como una amenaza, algo de lo que tengo que defenderme inmediatamente. ¿Te has sentido alguna vez así?

Hacer que esto no te pase, puede ser simple: si no te sientes atacada, no responderás agresivamente.

Si pierdes la paciencia con tu hijo o hija continuamente sentirán rechazo y estarán menos colaboradores

Nuestros hijos casi nunca quieren atacarnos, sino defenderse de nosotras. La próxima vez que tu hijo se revele piensa que se está defendiendo de ti. Ese pensamiento te pondrá automáticamente en modo «solución», «disculpa» o «búsqueda de otra solución», pero nunca más de ataque.

Nuestros hijos casi nunca quieren atacarnos, sino defenderse de nosotras

Una vez que sabes qué está queriendo decirte tu hija o hijo, cuáles son sus mecanismos para defenderse de tus demandas, serás capaz de encontrar las herramientas que sí funcionan para corregir su comportamiento de forma que no se sienta amenazado por tí, ni tú por él o por ella.

¿Qué pasa si pierdes la paciencia con tu hijo o hija constantemente?

Si no hacemos este ejercicio, la desobediencia por su parte y la pérdida de paciencia por la nuestra se convierte en una dinámica familiar negativa. Esto es, una costumbre, un juego perverso que se va retro alimentando cada vez que pasa.

Ella no hace caso, tú lo repites una vez, dos, tres, cuatro, hasta que empiezas a hablar y ella aun no hace caso, te mira de reojo y tú te sientes amenazada, entonces pierdes la paciencia y tu única respuesta es gritar, castigar o lo que sea. Entonces es cuando ella sabe que va en serio. Pero hasta entonces no. 

Si esto se repite, ya habremos creado la dinámica.

¿Cuál es la clave para romper una dinámica familiar negativa?

Primero darte cuenta de ella. 

Segundo saber qué no estás viendo, qué te quiere decir tu hijo con su comportamiento y qué herramientas debes aplicar que sí funcionan

Tercero: repetir y repetir hasta que tu automático se acostumbre a esa forma de hacer las cosas y tu hija o hijo sepa que sí entiendes y sí le tienes en cuenta y que puede cambiar su forma de comportarse porque ahora sí sabe obtener lo que necesita de forma adecuada.

Pero debes repetir lo que sí funciona, no la dinámica negativa, porque lo que repitas es lo que se instalará ayudando o cargándose la armonía y el buen ambiente en tu familia.

Deja de perder la paciencia con tu hijo y recupera la armonía familiar
Sé la mamá que tus hijos necesitan

El resultado es que no sólo tu automático habrá cambiado de ser negativo a ser un comportamiento positivo con el que actuarás con paciencia, sino que «automáticamente» sabrás resolver el problema de forma constructiva en vez de enfadándote y gritando sin querer hacerlo.

La conexión y la relación con tu hija o hijo se afianzarán y, por fin, tendrás las herramientas para restaurar la armonía en tu familia.

¿Quieres que te ayude a conseguir ser la mamá que quieres para tu hijo?

Puedes descargar mi guía gratuita (en el formulario abajo) o enviarme un correo a eva@mamaenequlibrio.com para contarme tu problema y te ayudaré sin compromiso.

Ahora que sabes cuáles son las claves para dejar de perder la paciencia con tu hijo, por favor, comparte este post si te ha gustado o déjame un comentario.

Muchas mamás que estén pasando por lo mismo te lo agradecerán.


La verdad sobre el suicidio adolescente

¿Cuál es la verdad sobre el suicidio adolescente? Esta semana encontraron el cuerpo de otra adolescente que decidió quitarse la vida. Otra vez.

Noticias así son tan frecuentes que las estamos normalizando. Adolescentes flojos, que no saben afrontar la frustración, malcriados a los que se le da todo y a la mínima tiran la toalla…

Estos son los mensajes violentos que quieren justificar lo injustificable.

¿Y todo para qué?

Para no hacer la reflexión o para no afrontar la realidad de que todos somos cómplices y la empeoramos cada día más.

No es normal que los niños agredan unos a otros. Y no es normal que haya agresores infantiles o adolescentes. Tampoco es normal que haya víctimas de sus propios amigos por burlas o descalificaciones para aparentar o para pertenecer.

Es la realidad pero no es normal.

En mi época también pasaba. Yo fui esa adolescente también. El suicidio pasó muchas veces por mi cabeza. Muchas. Pero no es cosa de adolescencia.

El suicidio pasó muchas veces por mi cabeza a lo largo de mi vida, en los momentos oscuros. Y todavía pasa.

Siempre es una opción para mi y siempre lo será.

No es algo que les pasa a los adolescentes es una sensación de no ser suficiente, de no estar hecha para esta vida, de no encajar, que nunca se va y que se generó mucho antes de la adolescencia, en nuestra primera infancia.

Los mensajes que recibimos de nuestra familia, de nuestros propios padres: encaja, encaja, encaja traducido en comparte, pórtate bien, obedece, haz los deberes, así no, no pegues, no te vistas así, date prisa, traducido:

«NO SEAS TÚ, PORQUE SER TÚ ESTÁ MAL«

Así arrojamos a nuestros hijos al las fauces del abuso.

Y nuestros hijos se encuentran en uno de estos dos caminos: el abusón o el abusado, las dos caras de la misma moneda: encaja, encaja, encaja… sobresal, pórtate bien, sé alguien importante, lo que sea pero no seas tú, porque ser tú está mal.

Y ahí les dejamos, completamente solos.

Y luego nos preguntamos por qué pasan estas cosas. Cuál es la verdad sobre el suicidio adolescente


¿Por qué están solos?

Porque si yo que soy su madre o su padre no acepto quién es tal y como es, si no puede ser él o ella misma ni en su casa, si tiene que entrar por la puerta escondiendo quién es, entonces está completamente sola.

Yo no estoy ahí para él o ella y lo sabe.

Con 14 años ya sabe mi opinión sobre las cosas que pasan. Ya sabe que si no hace la tarea me enfadaré, ya sabe que si se toma la justicia por su mano le castigaré, sin preguntar, sin preocuparme qué está pasando en su mundo, quién es o por qué hace lo que hace.

Así que está solo, está sola. Está desesperado. “Sabe” que no está bien tal y como es. Quiere encajar, hacer las cosas “bien” como le hemos dicho. Y no es capaz. ¿Entonces qué?

Entonces el mar.

¿Qué puedes hacer?

Esperar a los 14 años es demasiado tarde. Demasiado tarde. La relación con tu hijo o hija, tiene que crearse desde el minuto que ve la luz para que seas tú su persona de confianza.

Tienes que ser esa persona. No vale con que te intereses un día, no vale con que le preguntes.

Y eso no significa que le des todo ni que tampoco no le pongas límites. Nada más lejos de la realidad. Significa que le enseñes cómo funciona la vida y te pongas a un lado para dejarle experimentarla, que le acompañes y le aceptes tal y como es.

Yo sé que quieres lo mejor para tu hija o hijo. Lo sé. Y también sé que haces todo lo que haces por amor. Lo sé. Me consta.

Pero haz tú hoy la reflexión, toma consciencia de qué estás haciendo, cuáles son tus mensajes con tus hijos: ¿Se sienten comprendidos? ¿Te cuentan las cosas? ¿Les has demostrado hoy que no hay nada más importante que ellos? ¿Les has dicho hoy lo valiosos que son?

Hazlo cuanto antes, cuanto más pequeños mejor.

Y luego pide ayuda.

Y luego cambia.

Descanse en paz


Eva Martínez, Coach de mamás

¿Estás quemada como mamá?

El Síndrome del Burnout o síndrome de desgaste profesional es muy frecuente entre profesiones relacionadas con el cuidado de personas como médicos, enfermeras, psicólogos, maestros y trabajadores sociales. Pocas vemos nuestra labor como mamá como un trabajo, pero de lejos es mucho más demandante que los anteriores y además no está remunerado.

Qué es el síndrome del burnout

Es una afección relacionada con el estrés laboral que tiene graves secuelas en la salud física y emocional de quienes lo padecen. 

Motivado por largas jornadas y reducidos o ausentes descansos entre otros factores, se perfila como una de las tragedias de las nuevas condiciones laborales del siglo XXI.

Los investigadores Pines, Aronson y Kafry, en su libro Burnout, From Tedium to Personal Growth, definieron este síndrome en 1981 como El estado de agotamiento mental, físico y emocional producido por una persistente implicación en situaciones emocionalmente demandantes.
Si a esta demanda emocional le sumamos un trabajo de 24 horas al día 7 días a la semana, casi sin descansos, con interrupciones del sueño, como las que sufrimos las mamás, la situación se vuelve terrible e insostenible.

¿Es posible que como mamá este quemada?

Si tu labor como mamá, que al principio llevabas con alegría, acaba ahora con jornadas en las que te sientes agotada y vacía. Cuando hasta ves la hora de estar con tus hijos con angustia, porque tu cuerpo no da más de sí. Cuando ya no tienes ratos de ocio en los que refugiarte y a lo único que aspiras es a que llegue el fin de semana y anestesiarte frente al televisor, …

Sí es posible que estés quemada. 

El burnout es un problema de salud y de calidad de vida. Es un tipo de estés crónico que se podría definir, en palabras de Marisa Bosqued en su libro Quemados, como la respuesta psicofísica que tiene lugar en el individuo como consecuencia de un esfuerzo frecuente cuyos resultados, la persona considera ineficaces e insuficientes, ante lo cual reacciona exhausta, con sensación de indefensión y con retirada psicológica y a veces física de la actividad a causa del estrés excesivo y de la insatisfacción.

¿Te ves en ese estado? Yo tengo que reconocer que sí. Muchas veces.
Esa sensación de no hacer lo suficiente pero no haber descansado desde antes del día del parto en los primeros años, de ver pasar los días haciendo siempre lo mismo, cada vez con menos energía, vitalidad y alegría por vivir.
Esos síntomas podrían compararse con los de la depresión transitoria y son creados por un estrés excesivo y, sobre todo, falta de descanso.

Las sensaciones relacionadas son, según Bosqued, Agotamiento emocional, despersonalización, es decir, una separación del objeto de cuidado, en este caso de nuestros hijos y de nuestra pareja, a quienes culpamos de nuestra situación, y sensación de baja realización personal.

No importa lo exitosas que hayamos sido en el pasado, la maternidad hace que nos cuestionemos a nosotras mismas, nos mantiene en un estado de altísimas expectativas constantes y bajo la opinión de toda la sociedad, pero sobre todo de las personas más cercanas a nosotras. Esto causa que nuestra autoestima baje en picado hasta un nivel que ya no reconocemos ni quien somos.

Entre los factores de riesgo más elevados entre las profesiones del cuidado, las madres nos llevamos la palma, ya que todas cumplimos casi el 100% entre los factores de riesgo:

  • Fuerte idealismo y altruismo: queremos dar lo mejor para nuestros hijos sin recibir nada a cambio
  • Elevadas expectativas sobre nosotras mismas: y muchas veces irreales sobre lo que podemos cumplir en un tiempo concreto y el grado de impecabilidad al hacerlo.
  • Mayor sensibilidad hacia los sentimientos y necesidades de los demás: que cuando somos madres no sólo se circunscriben en nuestros hijos, sino en nuestra pareja, nuestra madre, amigas hermanas que parece que al sentirnos menos disponibles empiezan a demandar como nunca antes.
  • Elevado nivel de autoexigencia: como si tuviéramos que hacer todo perfecto y además mejor que nadie más
  • Excesiva autocrítica: lo que se deriva de lo anterior, porque como humanas que somos, jamás podremos estar a la altura de nuestros propios niveles de autoexigencia
  • Falta de habilidad para afrontar y manejar el estrés y las situaciones conflictivas: porque estamos tan agotadas que nuestras emociones están a flor de piel, nuestra autoestima es baja no somos capaces de pedir lo que necesitamos de forma apropiada.
  • Locus de control externo: o la atribución excesiva de las consecuencias de nuestros actos, como si de nosotras dependiera que el mundo entero fuera a caer o el bienestar de nuestros hijos, sin que nadie pueda ayudarnos.



¿Cuáles son los pasos que nos llevan desde el cansancio al burnout extremo?


  1. Fase de entusiasmo o luna de miel. Esta es la fase por la que pasamos todas las mamás en el embarazo y los primeros días de nuestra maternidad. Queremos dar lo mejor de nosotras, cueste lo que cueste. Pensamos que vamos a poder con todo y decidimos que vamos a hacer todo de la mejor manera. Yo siempre digo que todas pensamos, en esta fase, cuando vemos a amigas pasarlo mal como madres o tener malos resultados con sus hijos “esto no me va a pasar a mi cuando sea madre»
  2. Estancamiento. Despertar. La luna de miel se acaba, y empiezas a darte cuenta de que todo lo soñado hasta ahora, nada tiene que ver con la realidad. Ni lo que sucede ni yo misma soy capaz de dar lo que me había propuesto. Así que me siento mal conmigo misma, creo que las situaciones me sobrepasan y siento que soy un desastre total como madre.
  3. Fase de frustración. El entusiasmo y la energía desaparecen. A duras penas somos capaces de mantener nuestras propias rutinas de auto cuidado. Nos alimentamos mal, abandonamos casi casi las prácticas de aseo personal. Casi nos volvemos zombies, nos alteramos por cualquier cosa y nos desbordamos emocionalmente con frecuencia. Llega la sensación de querer salir corriendo de allí. Nos volvemos críticas, irritadas, culpables y no suficientes.
  4. Apatía o burnout total. La desesperanza es la nota predominante. Realmente queremos salid de allí a toda costa, pero estamos paralizadas y no tenemos autoestima suficiente para conseguirlo. Empezamos a sentirnos deprimidas, con ideas negativas sobre el futuro y empezamos a pensar que no servimos como madres o que nuestra vida no tiene sentido. Casi que nuestros hijos estarían mejor sin nosotras.

¿Cómo salir de esta situación?

Estemos en la fase que estemos, revertir este estado es posible. En casos como en depresión extrema, es necesario a veces pasar por el psiquiatra, aunque lo menos aconsejable para nuestros hijos es que estemos anestesiadas, hasta las orejas de antidepresivos.

La alternativa es volver a ponernos nosotras en primer lugar. Revertir el proceso tal y como se generó: descansando más, pidiendo ayuda, siendo conscientes de nuestras propias necesidades externas e internas y ocupándonos de satisfacerlas.

Tanto el burnout como el estrés extremo que padecemos las madres nos quitan la energía y la vitalidad, que podemos recuperar conectándonos con la mujer que siempre fuimos. Equilibrando nuestra vida dándonos momentos frecuentes de descanso, pero también ocupándonos en otras labores que nos permitan desconectar y que nos devuelvan nuestra autoestima.

No estoy pensando en hacer algo útil, sino todo lo contrario, útil o no, en algo que nos devuelva la ilusión, la alegría de vivir, que seamos capaces de hacer sin esfuerzo y que no sea tan importante como ser madres.

Darle a nuestra vida, a nuestra psique, estos momentos nos sacará progresivamente del estado de estrés crónico, ya que si nuestro organismo detecta que podemos dedicar tiempo a nuestro ocio y autocuidado, automáticamente percibirá que la situación general no es tan grave y nos permitirá aflojar un poco la marcha.

Para eso necesitamos parar, ser conscientes de las señales de nuestro cuerpo y esto, básicamente, conlleva dedicarnos tiempo. «Tiempo para mi” es la respuesta más frecuente a la pregunta “¿qué necesitas?” Que le planteo tantas veces a las mamás a las que ayudo.

¿Cómo puedo tener tiempo para mi?

Para una madre, parece una misión imposible, pero no lo es. Se trata de volver a conectarte con aquello que te hacer feliz, que no son tus hijos cuando por fin se durmieron. Que seas una guardiana de tus momentos de descanso, que aprendas a pedir ayuda y cuáles son tus ladrones del tiempo.

curso tiempo-para-ti

Para eso he diseñado el curso Tiempo para ti, para ayudarte a hacerlo paso a paso. Para que no te sientas culpable y tengas una estrategia y un plan que te ayudaré personalmente a elaborar.

También te ayudaré a que te liberes de los bloqueos internos y las creencias limitantes que te mantienen en ese estado de estrés que hace que seas tu peor versión para tu familia.

Date permiso, encuentra tu equilibrio y aprende a ser la mamá que quieres para tus hijos sin dejarte tu salud y tu felicidad en el intento. 

¿Quieres saber si este curso es para ti?

Ve este video