Si estás en contacto con una mamá reciente, ¡por favor, lee esto!

 

Todos queremos ayudar a las nuevas mamás. Cada uno tiene sus buenas razones, pero no se por qué cada quién tiene una visión de lo que se debe hacer y se siente en la obligación de “salvar” a esa madre que no tiene experiencia.

Está claro que las mamás necesitamos ayuda. Es un momento nuevo, muy importante, diría crucial en nuestra vida y a veces nos sentimos desbordadas. Eso sí es verdad. El problema es que cada uno quiere “salvarnos” a su manera. A veces pienso que es para subsanar sus propios errores o no se, pero nadie se da cuenta del daño que nos hacen con los comentarios.

En primer lugar nos dañan porque nos hacen ver como incapaces. El mensaje subliminal es “yo se, tú no”. Esto, además de irrespetuoso es falso. La mamá sabe. Quizá tú tengas más experiencia de mamá, pero ella tiene más experiencia como la mamá que es con el hijo que tiene y con el que tú has pasado apenas minutos. Además, nos hace mucho daño a la autoestima, nos genera dudas y lo que es más importante, nos aleja de nuestro instinto. No lo hagas por favor.

Quizá tú tengas más experiencia de mamá, pero ella tiene más experiencia como la mamá que es con el hijo que tiene y con el que tú has pasado apenas minutos

Este es uno de los post que me gustaría que lo compusiéramos entre todas, y que lo compartiéramos para que llegue a toda esa gente que, con la mejor intención (o no), nos irrita, nos ofende y nos hace sentir mal, cuando en la mayoría de los casos pretende lo contrario. Me gustaría que además de estas frases añadieses las tuyas en los comentarios y que lo compartieses donde creas que pueda servir. Con una sola persona que tome consciencia y cambie su actitud, habremos cumplido un gran objetivo.

 

A las abuelitas (mamás de las mamás y papás), a la señora que me encuentro por la calle, a mi amiga la que no tiene hijos y a la que sí los tiene, a mi pareja, a mi hermana, a mi prima y a mi cuñada. Por favor, lee esto, es importante:
  • No me digas lo que tengo que hacer
  • No me digas que yo tengo la culpa de lo que le pasó a mi bebé
  • No me digas que no lo cargue, me gusta hacerlo y a él/ella también que lo cargue
  • No me digas que no duerma con él, yo no te pregunto con quién duermes tú
  • No me digas que lo estoy malcriando, malcriar es criar mal y criar con amor es criar bien
  • No me digas que usted sabe mucho porque tiene experiencia, sabe mucho de sus hijos, pero no del mío
  • No me quieras quitar a mi bebé de los brazos, no nos gusta
  • No le hables a mi bebé de cómo lo crío como si yo no estuviera allí, es una falta de respeto hacia mi
  • No le pongas adjetivos (enojón, llorón, caprichoso), mi bebé es mucho más que su actitud o su comportamiento
  • No le arrebates las cosas a mi bebé de las manos, es una falta de respeto hacia él
  • No le digas que su mamá es esto o lo otro, eso es una falta de respeto hacia mi
  • No asustes o amenaces a mi bebé, el miedo no es nuestro estilo de enseñanza y es malo para su desarrollo
  • Jamás le digas que no le vamos a querer, porque primero no es verdad y segundo porque le hará sentir muy triste
  • No le digas que no se ensucie, que algo es peligroso, que no grite, ¡es un niño por el amor de Dios!
  • No le digas jamás que no llore, que no se enfade, que no se ponga triste, porque estará dañando su capacidad de sentir y su inteligencia emocional no se desarrollará correctamente
  • No le toques los pies a mi bebé. No tiene frío. No se va a enfermar porque tenga frío sino por los virus que tú traes en las manos
  • No me digas si tiene frío o calor. Créeme yo soy la persona en el mundo que más se preocupa por su salud y su bienestar
  • Si llegas a casa, pregúntame qué necesito, en lugar de quitarme a mi bebé
  • Ayúdame con las tareas que me separan del bebé
  • Si estoy en el baño y el bebé llora, no te pasees con él por la puerta del baño para que me de prisa
  • Si me quejo, no me digas qué hacer, a lo mejor sólo quiero desahogarme
  • Si estoy estresada, sólo escúchame y pregúntamé “¿Qué necesitas?” Esas palabras son mágicas para mi
  • Si me quejo de algo, no me digas que tus hijos nunca lo hicieron (berrinche, dormir toda la noche, enfermar, comer…) eso me hace sentir como una tonta y como una mala mamá (además dudo de que sea verdad)
  • No compares a tus hijos con los míos, ellos son únicos y especiales (también)
  • No presumas de lo que hacen tus hijos, eso no es bueno para los tuyos porque muestras que tu amor es condicionado ni para los míos porque los estás comparando (ver arriba)
  • No trates mal a tus hijos delante de mi o de mis hijos, es una situación muy violenta para todos
  • Si todavía no tienes hijos no me juzgues, solamente toma nota y prepárate para lo que te viene

 

Seguro que he olvidado muuuuchas actitudes tóxicas con las mamás. Ayúdame a completar este post poniendo las tuyas en los comentarios y ¡comparte!

Muchas gracias por ser una voz más en defensa del respeto en la crianza.

 

 

Objetivo volver al equilibrio

3654349493_7f6eabc6a0_zA veces pienso que este blog debería haberse llamado criando en la cuerda floja… ¿Te has sentido así alguna vez?

Quizá sí es verdad que el equilibrio esta sobrevalorado. Que después de años de salir de fiesta por ahí en las noches, a las mamás y a los papás nos da por querer dormir justo cuando tenemos hijos.

Es verdad que la maternidad es la época más caótica de la vida. Es cierto, pero creo que el equilibrio no está sobrevalorado, sino que está mal entendido.

El chiste del equilibrio no es permanecer en él, cuál estatua de mármol. Eso es imposible y además es muy aburrido. La cosa está en regresar al equilibrio, una y otra vez, con todo lo que la vida te trae cada día.

El esposo, el bebe, la suegra, la lluvia, el tráfico, la prima que acaba de tener un bebé… Con todo y con eso, ahí vamos. De eso se trata este blog: de aprender a ir con lo que hay.

La cosa está en regresar al equilibrio, una y otra vez, con todo lo que la vida te trae cada día.

¿Y por qué ahora, en la maternidad? Porque en otros momentos podíamos o creíamos poder controlar, más o menos. A mí misma, al otro, las circunstancias… Pensábamos que podíamos trabajar duro, organizarnos, planificar… Pero con la maternidad esa ilusión de control se esfumó como nube de verano. Si ya tienes a tu bebé ya sabes que cualquiera que sean tus planes, cualquiera que sea tu propósito y tu voluntad, seguro no tendrá más que ver con la realidad que una película de marcianos. Y si no tienes a tu bebé aún, dentro de poco sabrás de lo que te hablo.

Ahora es una cuestión de pura supervivencia, mental, física, emocional, de nuestra vida en pareja y agregados. Pero esa no es la razón más importante para que te pongas manos a la obra. Lo mejor de este momento es que ahora tenemos al mejor maestro del mundo allí 24 horas mostrándonos el camino: nuestro bebé. Ellos son maestros del aquí y ahora.

Mi hija tiene las cosas muchísimo más claras que yo. Cuando tiene hambre llora. Pide lo que necesita. Si se aburre se pone a otra cosa. Si ya no le interesa algo, abre su mano y lo deja caer. Si tiene sueño duerme, pero si no lo tiene…

…ahora tenemos al mejor maestro del mundo allí 24 horas mostrándonos el camino: nuestro bebé. Ellos son maestros del aquí y ahora

No sé si a ti te pasa, pero yo no soy capaz de todo eso. Mi cabeza se llena de lo que estará bien y lo que estará mal, de lo que toca, de lo que yo u otro tenía previsto, de qué pensaran de mi. De lo qué hice o no debería haber hecho ayer. De lo que debería hacer o lo que voy a hacer mañana. ¿Y mientras? Mientras la vida pasa mirándome de reojo, con la sonrisa sarcástica de quién sabe que al final se saldrá con la suya.

Así que este es mi propósito: aprender a vivir la vida de otra manera. Oler las flores. Aprender cuando toca hacer y cuando no. Observar a mi maestra (mi hija) con ojos limpios de prejuicios y condicionamientos. Desaprender lo absurdo de esta vida y que tan a fuego tenemos metido.

La vida pasa, todo pasa. Lo único seguro en la vida es la impermanencia. Nada se queda como está. Y va rápido. Mi hija ya no será la misma mañana, dentro de un rato. En un abrir y cerrar de ojos será una adolescente y luego se convertirá en adulta y me dirá adiós, formará su vida y su familia. Y así debe de ser.

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…este es mi propósito: aprender a vivir la vida de otra manera. Oler las flores. Aprender cuando toca hacer y cuando no

Mientras están ocurriendo los problemas, las enfermedades, las molestias, parece que no se van a acabar nunca. Pero si aprendemos a soltar y a vivir el momento, a tomar la vida tal y como viene mientras resolvemos lo que podemos, estaremos un abismo más cerca de la paz mental que tanto anhelamos.

 

Como una vez leí a Paulo Coelho, aunque no nos demos cuenta, somos como los malabaristas, que después de lanzar las bolas al aire, hacemos nuestra pirueta y ya sólo nos resta poner las manos, y esperar que Dios esté de acuerdo con nuestro plan para que vuelvan a caer en ellas.

Si te parece te invito a recorrer este viaje de autodescubrimiento conmigo. Porque tu bebé se merece una madre consciente y en equilibrio que le de alas para volar. ¿Me acompañas?

 

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