Por qué educar sin premios, según Carlos González

CONFERENCIA CARLOS GONZALEZ
Estuvimos en la charla de Carlos Gonzalez en la Ciudad de México.

Como cabía esperar, no tuvo desperdicio. En próximos post me iré refiriendo a algunos de los temas que el pediatra español fue apuntando tanto en la charla como en el coloquio.

Como primera entrada, me gustaría contaros la opinión de este experto sobre los premios ya que, hace un tiempo, yo misma me sorprendía cuando leía que este gurú de la crianza hablaba negativamente de los premios, ya que para mi eran algo positivo. ¿Te pasa a ti algo parecido? Pues verás.

Pero ¿qué es un buen premio?

En primer lugar, el experto se cuestiona qué es un buen premio. “Si te portas bien, te doy un caramelo” ¿¿¿Un caramelo???. No habíamos dicho que no se pueden comer caramelos, que si el azúcar, que si te quitan el hambre… ¿Cómo podemos premiar a nuestros hijos con algo que no es bueno para ellos? No, no. No podemos premiar con algo que en otro momento negaríamos a nuestro hijo. Entonces premiemos con algo saludable: “Si te dejas poner el pañal saldremos a jugar” ¿¿¿??? ¿Y si no? ¿No saldrán a jugar?. Claro que no. Jugarán igual. Así que esto tampoco es un buen premio sino que además no es verdad. En palabras de Carlos Gozález: Las cosas buenas se las tienes que dar igual y las cosas malas nunca. ¿Y en el caso de algo neutro? Pues como veremos a continuación puede ser algo ni bueno ni malo, pero la verdad es que no sirve.

“Las cosas buenas se las tienes que dar igual y las malas nunca”

Por qué los premios no sirven

Carlos González nos explicaba que existen dos formas de premiar. La primera es del tipo recompensa condicionada: si recoges los juguetes te daré un dulce. Lo que estamos enseñando a nuestros hijos con este tipo de recompensa es a esperar siempre algo a cambio. No es lo mismo que un día llegue a casa el primito y nuestro hijo juegue con él, lo cuide y lo entretenga y que después validemos su labor, que ordenarle “anda cuida al primo para que no nos moleste y luego te dejo repetir el postre”.

Lo que estamos enseñando a nuestros hijos con este tipo de recompensa es a esperar siempre algo a cambio.

En la primera opción el niño sentirá que ha hecho algo bien porque él es una buena persona, cariñosa, empática. Quizá podría descubrir su vocación como docente o psicólogo infantil… ¿Quién sabe?. En la segunda, seguro sentirá que se ha salido con la suya y es posible que se sienta bien por haber sacado provecho de una situación. Pero realmente a mi no me gustaría que mi hija aprendiese de esta experiencia que en la vida siempre hay que sacar tajada y se convierta en una oportunista. ¿Y a ti?

La segunda forma de premiar sería con premios tipo “me gané la lotería”. Según Carlos González, esa sí funciona. Es cuando se recibe un premio de manera aleatoria o fortuita. No es seguro que lo vayas a recibir. El premio se recibe como una sorpresa. Sería como si estuviesen en el casino: “voy a recoger los juguetes a ver si hoy me toca premio”.

Pero este método tiene más inconvenientes que ventajas. En primer lugar, como comentó el experto, es poco ético. Nos pidió que nos imaginásemos cómo nos sentiríamos si nuestra pareja nos dijera “por plancharme las camisas, hoy te voy a llevar de paseo”, en primer lugar sería muy confuso: “si te las plancho siempre, ¿por qué me hoy me vas a llevar de paseo?”, y algo denigrante “Si te gusta ir de paseo conmigo vamos, y si no, no”. Al final esto es una manipulación en toda regla. Y nosotros no queremos manipular a nuestros seres queridos y mucho menos a nuestros hijos. ¿No es así?

Con los castigos, el experto fue mucho más contundente. Para Carlos González los castigos no sirven, son inútiles. Según él, un castigo no modifica una conducta, sino que agudiza el ingenio para que no ser “cazados” en la próxima ocasión. Puso un ejemplo muy claro. Nadie diría “mira qué bueno, la niña ahora tiene un novio que ha pasado 20 años en la cárcel. Seguro después de salir estará totalmente reformado ya no será un delincuente nunca más”. No, tampoco sería mi reacción. XD

Un castigo no modifica una conducta, sino que agudiza el ingenio para que no ser “cazados” en la próxima ocasión.

Como siempre, muy interesante Carlos González. Seguiré poniendo post de los aprendizajes de su charla en los próximos días. !Suscríbete y no te los pierdas!

Espero haberte servido.

 

Si te ha gustado esta entrada, suscríbete a nuestro blog y estarás al día de nuevos posts, novedades, encuentros y más.

No te enviaremos spam ni compartiremos tus datos con nadie.

Sí, quiero suscribirme

Esto no es un blog de crianza

mother-429158_1280No lo es. Yo no sé nada de crianza, sólo lo que mi bebé me ha enseñado. Yo, como cada mamá, se de mi bebé, de mi experiencia. Me gustaría compartirla contigo, porque compartir ayuda, al que da y al que recibe.

Pero lo que más me gustaría es que este blog te sirva de apoyo en tu crianza, con tu propio estilo, único, personal, como tú, tú familia y tu bebé.

Porque la crianza desborda. Te lleva al limite, saca lo mejor y lo peor de ti y vas del cielo al infierno en un suspiro.

Las mujeres hoy en día no tenemos apoyos. Además los papás en su infinita generosidad y entrega, hacen todo lo que pueden y más para estar ahí y ser un pilar para la familia. Pero no es suficiente. Casi nunca lo es. Porque ni entre dos es suficiente. Él ritmo de vida que estamos sufriendo es desolador. Somos mamíferos y luchamos con todas nuestras fuerzas contra nuestra naturaleza. ¿Dónde se nos fue la vida de las manos?

Somos una generación de mujeres que viene de otra generación a la que le arrancaron los instintos de cuajo. “No lo malcríes, la leche de fórmula es mejor que la tuya, no lo cojas en brazos, los niños se callan, porque yo lo digo y y está, porque soy tu madre, tú te callas…” La lista es infinita. Eso es lo que hemos mamado. A veces nos damos cuenta del dolor que causó en nuestro niño interno que tuvo que adaptarse para sentirse querido, pero otras muchas veces no. Y como grabadas a fuego, repetimos estas palabras con nuestros propios hijos.

Si no somos conscientes del daño que podemos hacer la cosa pinta un poco mejor. ¿Para quién? Para nosotros. Porque para nuestros hijos pinta un poco peor.

Pero si somos conscientes, la cosa se afea para nosotros, y para nuestros hijos no mejora nada, incluso pinta peor porque tendrán que lidiar con nuestra culpa y nuestra frustración.

Para eso he creado este blog. No voy s suplir la falta de tribu, ni al grupo de mujeres tejiendo juntas, ni a una mamá amorosa. Ojalá. Pero te traigo todas las herramientas de que dispongo para ayudarte a conectarte contigo misma, a empoderarte, a crear un grupo de apoyo respetuoso de verdad, a acompañarte en este cambio en tu vida y a ser más consciente para que le regales a tu bebé tu mejor tú y que tu maternidad sea lo más positiva y placentera posible.

Gracias por déjame acompañarte en esta parte del camino.

¿Quieres saber qué puedo hacer por ti?

Descubre cuál es mi fórmula para que tu crianza sea placentera, equilibrada y eficaz para que tu hijo crezca como un adulto feliz