Cómo convertir las agresiones de o hacia tu hijo en oportunidades para aumentar su empoderamiento y capacidad de socialización

 

Hoy quiero compartir contigo un aprendizaje que surgió entre un grupo de padres de una comunidad Waldorf donde fui invitada a dar una charla.

El tema que les preocupaba era cómo responder adecuadamente en una situación de conflicto con agresión, donde tu hijx o bien es el agredido o el agresor o ambos.

Las preguntas principales fueron: ¿Le decimos que se defienda? ¿Si no se defiende se va a volver codependiente? ¿Es lícito agredir para defenderse? ¿Cómo evitar esas situaciones? Me pareció muy interesante y quiero compartir lo que aprendimos en el blog.

En primer lugar, las situaciones en las que los niños (sobre todo de menos de tres o cuatro años) llegan a las manos son normales, desde el punto de vista del desarrollo al menos. Tenemos que pensar que antes que racionales, somos animales en proceso de socialización. La socialización viene después y se va asimilando según nuestro cerebro “superior” o cognitivo va desarrollándose. 

Es normal que nuestros hijxs peleen si son pequeños, porque ante todo somos animales que no entendemos de normas o de lo socialmente aceptable. Eso hay que enseñarlo.

Desde el primer momento debemos evitar que los niñxs se hagan daño, ya sea ellos mismos o por manos de otros. Eso está claro. Pero jamás debemos etiquetar a ningún niñx por sus acciones, sino su comportamiento.

Igual que unos hablan, dejan el pañal, caminan, etc. antes o después, el auto control y el manejo socialmente aceptado de las emociones dependen de cada niño y su desarrollo. Dicho esto, siempre, siempre, siempre que hay agresión hay que intervenir. Como adultos, somos los responsables de mitigar, resolver y enseñar a manejar esas situaciones, sobre todo con el ejemplo.

Un adulto enfadado, que se siente culpable, que se siente agredido por la situación, acusador, etc. no está en el estado más indicado para resolver de forma constructiva una situación así. Así que lo primero es respirar, tranquilizarse y no hacer caso al juez interno para actuar con la mayor ecuanimidad posible.

Siempre, siempre, siempre que hay agresión hay que intervenir.

Es un conflicto en el que siempre las dos partes creen tener razón. El agresor lo es porque se está defendiendo de algo: del otro (aunque tuviera buenas intenciones en realidad) o de sí mismo (su miedo a ser menos, a quedar mal delante de otros, a perder su autoridad, etc.) Si tenemos esto en cuenta, nos será más fácil entender de forma equilibrada y equitativa la situación y actuar de forma adecuada.

Si nuestro hijx agrede a otro, lo que tienes que tener en cuenta es desde donde lo hizo, de qué se estaba defendiendo. Si se siente comprendido, después aceptará mejor las alternativas más socialmente aceptadas que le propongas. Debemos enseñar a nuestro hijx sotras maneras de expresar su disgusto, enfado, miedo o la emoción subyacente, de formas más socialmente aceptadas, sin juzgarle ni condenarle personalmente, sino su coportamiento.

Idealmente, él mismo, si tiene la edad suficiente, puede pensar en las alternativas a la agresión que crea que podrían ayudarle en próximas ocasiones. No esperes que deje de reaccionar de esa forma a la primera, pueden pasar meses hasta que desarrolle el autocontrol que necesita, pero la clave está en que no pierdas la paciencia o la calma y en la repetición.

En cuanto al agredido, si es nuestro hijx, lo que más va a ayudarle es que le mostremos cómo evitar ese tipo de situaciones en el futuro, enseñándole a conectar con su sentir, con su propia sabiduría interior sobre lo que está “bien” y lo que está “mal” (desde un punto de vista social), a leer en el otro su intención y su estado de ánimo, para que aprenda a prevenir esas situaciones y, lo más importante, a distinguir lo que le lastima de lo que no.

Si tu hijo agrede a otro, enséñale a ponerse en el lugar del otro y a diferenciar lo que está bien de lo que está mal por sí mismo

Este punto podría ser materia de otro artículo completo, pero lo más importante aquí es que le enseñemos a no ser una víctima, a no necesitar la aprobación o el amor de los otros a toda costa y a darse cuenta de cuándo algo es dañino para él o ella, ya sea física o emocionalmente, ya sea en cuanto a su integridad como persona o ya sea un precio a pagar por amistad o amor de otro.

Los conflictos en la vida son inevitables, eso es así. Uno no puede ni debe estar evitando confrontaciones, porque a veces son muy necesarias. No se trata de huir o de convertir a nuestros hijxs en pusilánimes. Se trata de que ellos aprendan a diferenciar a las personas, animales o cosas que, potencialmente, pueden hacerles daño. Ese es un aprendizaje invaluable para su bienestar futuro.

Lo más importante es que enseñemos a nuestros hijos a sentir lo que no les conviene, ya sean situaciones, personas o cosas

Para eso tienen que tener el suficiente nivel de desarrollo como para entender al otro, cómo piensa, qué siente, cuál es su ánimo y su intención. Para los niños de hasta cinco años, entender las intenciones de otra persona, es decir, poder adivinar lo que el otro estaba pensando y cuál era su intención al hacer algo, es madurativamente hablando imposible o al menos poco probable.

Predecir el pensamiento ajeno es una habilidad del cerebro cognitivo que necesita estar madura para producirse. Por eso, los niños menores de cinco años no saben si alguien hizo algo a propósito o accidentalmente o si su intención era lastimarles, engañarles o tener una atención con ellos. ¿Te ha pasado que golpeas a tu hijx menor de cinco años sin querer y se enfada como si lo hubieras hecho a propósito? Es por esta razón.

Aunque madurativamente sea un desafío para ellos, tanto el aplicar otras formas de expresar sus emociones como el entender las intenciones de los otros, nuestra labor es explicarles la realidad de lo que pasó en la situación, sin poner ni quitar nada. Que nosotros traduzcamos con palabras su experiencia les ayuda a entender lo que pasa, cómo funciona el mundo, a que esa maduración se realice de acuerdo con la realidad de los que pasa y a desarrollar sus propias estrategias para resolver los conflictos.

 

Errores que no debemos cometer

 

  1. Culpabilizar a los objetos

El típico ejemplo de un error que no debemos cometer ya desde muy temprano es cuando nuestro hijx de un año o menos, que empieza a caminar y se golpea la cabeza con la mesa y nosotros le intentamos consolar diciendo “mala mesa, mala mesa”. Este es un claro ejemplo de “contra-educación”. Si hacemos eso, les estamos enseñando a:

  1. Culpar al otro sistemáticamente
  2. A no responsabilizarse de las situaciones y de su propio cuerpo
  3. A vivir la vida desde su subjetividad sin cuestionarse la realidad de los hechos

¿A cuántos adultos conoces que tienen este comportamiento ante los conflictos con los otros?

 

2. Jamás etiquetar ni a al agredido ni al agresor

Cuando etiquetamos, estamos siendo agresivos. Debemos recordad que el agresor siempre se está defendiendo, al menos en el caso de los niños pequeños. No existe la maldad en los niños. Ellos reaccionan de una forma socialmente incorrecta, pero no son malos.

 

3. Jamás pegar, castigar, regañar o humillar

Cuando un niño expresa rabia o agresividad desproporcionada es porque la ha sufrido en algún momento. Es esa sensación de impotencia, injusticia, abuso que sufren cuando, por ejemplo, les pegamos o castigamos sin tener en cuenta sus motivaciones. Esto de forma reiterada causa la agresividad y la rabia en otros más pequeños o en un posición de menor poder. Normalmente se pega, castiga o regaña al agresor, pero también, sin querer a veces humillamos a la víctima. Le decimos que no sea “niña”, que no sea cobarde, que actúe, que se defienda, cuando a veces no puede. Los seres humanos estamos diseñados para atacar, huir o congelarnos ante una amenaza. Cuando un niño no se defiende puede que su organismo le haya paralizado de forma automática.

 

4. Decirle a un niño que actúe de una determinada forma 

Siempre debemos enseñar a responder y ofrecer diferentes alternativas y a distinguir las personas o situaciones problemáticas y a valorar cómo actuar sobre ellas. Si le decimos que peque de vuelta si le pegan, le estamos autorizando a pegar cuando sea conveniente, pero no le estamos enseñando a valorar primero la situación y a actuar en consecuencia. Tal y como la naturaleza nos ha equipado de “serie”, cuando otro te agrede a veces es mejor huir, otras veces hacerse el “muerto” y otras atacar. Un niñx menor de 5 años todavía no va a poder distinguir una cosa de la otra.

Hay múltiples formas de actuar en una situación de agresión, enseñarle a distinguir cuál utilizar en cada momento usando su propio criterio, es lo más educativo que podemos hacer. Debemos, en primer lugar, validar su reacción, después enseñarle a usar su guía interna para actuar en consecuencia y de forma socialmente aceptable. Una y otra vez. La repetición es la clave [/box]

 

Hagamos que nuestros hijxs se conviertan en adultos más equilibrados, seguros y empáticos. Es nuestra responsabilidad ?

 

Me encantará que compartas conmigo tus dudas sobre este u otros temas que te preocupen a través de una asesoría de crianza. Es un espacio de 1 hora, online, en el que te ayudaré de forma personalizada a resolver tu problema con la crianza, con el comportamiento de tu hijx o con cualquier situación personal que te esté impidiendo dar lo mejor como mamá. Puedes ver aquí en qué consiste https://mamaenequilibrio.com/asesoria-de-crianza/

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Mi hijo está insoportable, irritable y de mal humor

Sabes, hoy estoy de bastante mal humor. He dormido poco. Me he despertado mucho por la noche y me ha costado dormirme. Además he tenido que hacer todo el día actividades tediosas. He estado en lugares donde no quería estar. Me he tenido que poner ropa con la que no me sentía a gusto y he tenido que comer algo que no me agradaba en absoluto. No ha sido mi día. Me he pasado todo el tiempo irritable, enfadada, contestando mal. Me molestaba cualquier cosa que me dijeran.

Y, claro, a veces he perdido el control y he gritado a las personas que se cruzaban en mi camino. Me he negado a vestirme y a comer lo que no quería, pero me ha dado igual. Lo he tenido que hacer. Al final del día sólo quería que de dejaran en paz. No aguantaba ni una petición más sin perder el control. 🙁

¿Te suena? ¿Te has sentido así alguna vez? Yo sí. Muchos días. Hay días que no me aguanto ni yo. Todo me parece mal, todo me sale mal y todo me molesta. No me gustan esos días, no me gusta estar así. Y cuando me pasa, aunque no quiero, pierdo en control de mis emociones. No puedo cambiar mi estado.

Ahora quiero que vuelvas a leer estas líneas pensando que es tu hijo o tu hija los que te habla. La diferencia entre ellos y yo es que ellos o no saben hablar o no saben expresar sus emociones, y además no tienen el desarrollo cerebral suficiente para auto controlarse. Si te pasa a ti, imagina cuando les pasa a ellos.

Ahora quiero que pienses en qué te pasa a ti, o cómo llegas normalmente a esas situaciones. Quizá no dormiste bien, quizá tenías un tema que te preocupaba. Quizá, como una mamá sugirió en el grupo de Mamás Criando en Equilibrio. Es posible que tú también estabas en la fase pre menstrual de tu ciclo -ahora que no nos oyen los hombres, tenemos que reconocer que nos afecta mucho-. Analiza los factores internos y externos que han podido influir en tu estado de ánimo.

Piensa que tu estado emocional también afecta mucho a tus hijos. Esto no lo digo para que te sientas culpable, al contrario, te estoy dando una herramienta para que las cosas estén un poco mejor: si sabes qué te afecta a ti y mantenerlo bajo control, es posible que el bienestar emocional de ambos cambie. Sentir lo que debe estar sintiendo tu hijo o hija, también te puede ayudar a sentir empatía por él, en lugar de ponerte a gritar o dejar de sentir que él o ella te están amargando el día. También son humanos y no hacen lo que hacen por hacernos la vida imposible. No tienen el desarrollo cerebral suficiente para eso, sobre todo si todavía si son menores de cuatro años.

Cuanto te pase, cuando te des cuenta de que te vas a desbordar, quizá te ayuden los tips de esta guía para Dejar de perder el control con mi hijo que escribí para ayudar a las mamás a estar en un estado calmado cuando sus hijos hacen berrinche o están insoportables. Puedes leerla para estar preparada para cuando uno de esos momentos llegue. Es muy breve y práctica. Puedes descargarla en este enlace.

Tú lo sabrás mejor, pero probablemente no habrán dormido bien, estarán fuera de su rutina o les habremos forzado para estar en actividades que no son propias de niños. Créeme, cuando yo lo hago, mi hija se sube por las paredes y acabamos con un día horrible las dos.

Ahora te pregunto:

  • ¿qué puedes hacer para darte cuenta de tu estado y el de tu hijo o hija?
  • ¿Dónde has forzado “la máquina”?
  • ¿Qué has aprendido?
  • ¿Qué puedes delegar o dejar para otro momento otro día?
  • ¿Qué cambiaría tu día a partir de ahora?
  • ¿Qué quiere hacer tu hijo o hija?
  • ¿Que juegues con él/ella?
  • ¿Que le prestes atención?
  • ¿Que dejes todo y le hagas caso?
  • ¿Por qué no probar a hacerlo?
  • ¿Por qué no poner música y empezar a saltar y a cantar juntos y a dejar todo lo demás para otro momento?
  • ¿Haría eso algún cambio?
  • ¿Qué tal descansar, dormir una siesta o regresar a casa?

 

Quizá pueda funcionar. No lo sabrás hasta que no lo pruebes. Y luego puedes contármelo en los comentarios abajo del post.

Si crees que necesitas que yo personalmente te ayude para este u otro problema que tengas con la crianza, con tu hijo o tu pareja, si sientes que no estás dando lo mejor de ti a tu familia, que necesitas ayuda, puedes pedir una cita de descubrimiento conmigo enviándome un correo a eva@criandoenequilibrio.com, y en ella te explicaré cómo te puedo ayudar a través de mis servicios de Coaching o asesoría de crianza individualizados, personalizados, para que juntas, diseñemos la forma más adecuada para ti, tu hijo y tu familia de solucionar este problema y yo te acompañe en el proceso hasta que consigas el resultado que deseas.

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Te mando un abrazo cargado de paciencia.

 

Qué hacer cuando mi pareja no comparte mi estilo y decisiones de crianza

 

Muchas de las mamás que le apostamos a esto de la crianza con apego o respetuosa nos quejamos de lo mismo: mi pareja no entiende, no opina lo mismo o no le parece bien lo que quiero para mi bebé. Menos para algunas afortunadas, esto algo generalizado.

Y no es que no entiendan, es que no entienden las cosas como las entendemos nosotras. No es que estén mal, es que no están donde estamos nosotras. No es que no vean, es que no ven las cosas como las vemos nosotras. Y es lógico, no son nosotras, son “otro”. Seguro nos pasará con muchos otros, pero este “otro” es muy importante, porque es el papá de nuestro bebé.

Otras veces, nosotras simplemente cambiamos. Cambiamos de opinión, cambiamos en lo que creemos, cambiamos la forma en la que queremos criar a nuestros hijos. Nosotras pasamos por un apasionante proceso de conexión con nuestros hijos por el que ellos no pasan. No es posible que se hagan a la idea de cómo nosotras sentimos a nuestros hijos y sus necesidades.

Para ellos todo es racional, blanco o negro, pero para nosotras, con relación a nuestros hijos, ya casi nada lo será. La parte instintiva y emocional a veces los hombres no son capaces de entenderla. Para eso debemos pedirles que hagan un acto de fe y que confíen en nosotras y en nuestra intuición.

Nosotras pasamos por un apasionante proceso de conexión con nuestros hijos por el que ellos no pasan

El peor problema para un hombre es vernos desbordadas emocional y psicológicamente y no saber qué hacer. Es muy difícil para ellos sostener eso, porque no están acostumbrados a manejar las emociones, mucho menos las de otro. Si tu pareja se desborda cuando tú necesitas contención y toma decisiones radicales en cuanto a la crianza cuando tú le pides ayuda en ese estado, yo te sugiero que busques otra ayuda primero, para que te ayude con tu desborde emocional y que después le plantees a tu pareja soluciones de forma más racional, que él sepa entender mejor.

No es que no vean, es que no ven las cosas como las vemos nosotras.

Mi propuesta de hoy es que pruebes a ver a ese otro no como alguien que no entiende, que está mal, que no ve, sino simplemente como un otro que no soy yo, que no ha vivido lo mismo que yo, que no ha experimentado los mismos procesos existenciales que yo, que fisiológica y biológicamente es diferente a mi. Y que entiendas tú que eso no está mal, sino que está bien. Que es como tiene que ser.

 

Hoy te propongo que simplemente le reconozcas como otro que viene desde otro lugar. Porque así te será más fácil no juzgar, comprender y empatizar para que después, desde esta perspectiva, le puedas explicar quién eres tú, cómo ves las cosas, de dónde vienes, cómo las has aprendido, lo que significan y lo importantes que son para ti.

Y así, después, juntos, sumando perspectivas, podréis encontrar el camino del diálogo y la comprensión para ser el equipo perfecto que ese bebé necesita en realidad.

Tu perspectiva no es la única. Seguro que tu pareja tiene mucho que aportarte. Si le tienes en cuenta, si entiendes sus por qués es más fácil que podáis llegar a un acuerdo. Habrá límites, por supuesto. Uno de ellos puede ser el no agredir ni física ni verbalmente a vuestros hijos, o no castigarlos… pero siempre puedes intentar alguna de las propuestas que tu pareja te hace.

Seguro que te sirve hacer que él se ponga en el lugar del niño: ¿cómo se siente cuando le tratáis así?, ¿cómo se sentiría él si una persona del doble de su tamaño abusara de él o le humillara o le obligara a hacer algo?. Pregúntale ¿qué está aprendiendo tu hijo o hija cuando recibe esa educación? ¿valores? ¿a hacer las cosas por placer o por superarse a sí mismo? ¿o está aprendiendo obediencia ciega? ¿qué pasará cuando no le vea nadie? ¿habrá desarrollado un valor que no le haga simplemente responder al castigo o a la gratificación?

 

Muchos hombres también tienen problemas con el colecho porque creen que va a afectar a sus relaciones sexuales. Yo estoy segura de que lo que más afecta es el cansancio, independientemente de donde duerma el niñ@. A veces, el problema es que los hombres se sienten desplazados, poco atendidos o incluso celosos de tu relación con tu hij@. Si crees que es esto, puedes intentar buscar otras ratos de intimidad física y emocional con él y darle un lugar diferenciado en tu vida.

Muchos hombres también tienen problemas con el colecho porque creen que va a afectar a sus relaciones sexuales

No se trata de tener razón o de que tu hijo duerma en tu cama o fuera de ella. Se trata de escucharse los unos a los otros, encontrar el problema REAL de fondo y después juntos, encontrar alternativas y soluciones al problema.

Si crees que necesitas que yo personalmente te ayude para este u otro problema que tengas con la crianza, con tu hijo o tu pareja, si sientes que no estás dando lo mejor de ti a tu familia, que necesitas ayuda, puedes pedir una conmigo, totalmente gratuita y sin compromiso, o enviarme un correo a eva@criandoenequilibrio.com. Juntas, podemos diseñar la forma más adecuada para ti, tu hijo y tu familia de solucionar este problema y yo te acompañe en el proceso hasta que consigas el resultado que deseas.

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PD: Para que sepas cómo pudo ayudarte, puedes visitar este enlace https://mamaenequilibrio.com/que-puedo-hacer-por-ti/ donde descubrirás de qué forma puedes solucionar tus problemas con la crianza conmigo. Te espero 😉

Mi bebé no se despega de mi

Muchas veces las mamás me preguntan qué pueden hacer para que sus bebés dependan menos de ellas. O incluso qué están haciendo mal para que sus bebés se comporten así. “Mi bebé sólo quiere estar pegado a mi y ya no se qué hacer. Es demasiado para mi”.

Estoy segura de que es demasiado. Para mi también lo es a veces. Pero en este asunto hay un par de conceptos que están mezclados y no nos ayudan a llevar la situación de manera equilibrada. Este post pretende clarificar esto con el objetivo de que nos ayude a comprender primero para poder actuar de forma más adecuada después y aprender a llevarlo mejor.

Tu bebé es normal

 

Esa es la idea clave que quiero que te lleves. Somos mamíferos. Los mamíferos necesitan a sus mamás en los primeros meses de su vida para sobrevivir. Por eso la naturaleza nos proporciona de un sistema que garantiza nuestra supervivencia en esos primeros meses en los que somos vulnerables. Ese sistema se llama sistema de apego.

… la naturaleza nos proporciona de un sistema que garantiza nuestra supervivencia en esos primeros meses en los que somos vulnerables. Ese sistema se llama sistema de apego.

El instinto de apego es el que ha hecho que los seres humanos no nos hayamos extinguido ya que somos de los mamíferos más indefensos por más largo tiempo del planeta. El sistema de apego sirve para garantizar que alguien va a cuidar de nosotros hasta que podamos valernos por nosotros mismos. Es la garantía de nuestra supervivencia. Además nos enseña ser seres sociales, un punto muy importante también para garantizar la vida. Por eso el sistema de apego es vital para poder mantener relaciones satisfactorias.

El bebé nace con un instinto de supervivencia que le obliga a apegarse a la persona que se encarga de cuidarlo, es decir, la que pasa más tiempo con él. La naturaleza también le da un instrumento para que su mamá no se separe de él: el llanto. Esta obsesión por estar con la mamá suele ser relativamente aceptable para ella durante los primeros meses de vida del bebé. En primer lugar porque es socialmente aceptable que esté junto a él la mayor parte del tiempo y en segundo lugar porque el bebé tiene ratos en los que no es totalmente consciente de que su mamá no está (cuando duerme o cuando está distraído con alguien o con algo). Esto es así porque los primeros meses el bebé no tiene la maduración neurológica suficiente como para darse cuenta de que él es una persona separada de lo que le rodea. Se siente seguro porque la incipiente sensación de sí mismo que recién experimenta incluye a su mamá como parte de él.

El bebé nace con un instinto de supervivencia que le obliga a apegarse a la persona que se encarga de cuidarlo, es decir, la que pasa más tiempo con él.

El problema viene cuando entre los seis y los nueve meses el bebé empieza a darse cuenta de que su mamá y él no son la misma cosa o persona. Entonces da comienzo el periodo donde se da la llamada “angustia por separación” del bebé y no es ni más ni menos que este se da cuenta de que su mamá es una persona diferente de él y, por tanto, empieza a comprender que su mamá puede irse y dejarle sólo, lo que para él significa la muerte. No es que “piense” que se va a morir. Es que lo “sabe”, lo siente en lo más profundo de su ser. Entonces, su instinto de supervivencia toma el control para hacer lo que sea necesario para que su madre regrese, lo calme y el bebé pueda retomar su estado tranquilo normal.

… los primeros meses el bebé no tiene la maduración neurológica suficiente como para darse cuenta de que él es una persona separada de lo que le rodea

No se si alguna vez has sentido que ibas a morir. Aunque fuera por un instante. Si no lo has sentido, sólo imagina por un momento que de repente entra alguien por la puerta, te pone una pistola en la cabeza y te dice que te va a matar. ¿Estresante no? Pues así es como se siente tu bebé cuando tú desapareces de su vista. ¿No llorarías, reclamarías perdón, o todo lo que fuera necesario para que esa persona quitase la pistola de tu cabeza y se fuera? Pues eso es lo que va a hacer tu bebé.

¿Qué significa todo esto? Pues que si tu bebé solamente quiere estar contigo a todas horas y si te vas llora, berrea y patalea como si le estuvieran matando, es porque tu bebé está perfectamente sano, que su sistema de apego contigo es seguro, normal y saludable. Su desarrollo neuronal es perfecto. ¡Enhorabuena!. Son grandes noticias para los dos.

Si tu bebé es demandante y tú eres capaz de cubrir sus expectativas de seguridad y comodidad tendrá una base segura suficiente para explorar el mundo, aprender y desarrollarse neurológicamente de manera adecuada.

Los bebés que no quieren estar pegados a sus bebés, pueden ser comunes pero no son normales. Puede parecer que todos los bebés son así menos el tuyo, pero te aseguro que eso no es deseable. Esto se debe a que el sistema de apego que han establecido con su mamá no es seguro o que no han establecido un sistema de apego con ella en absoluto. Es posible que tengan un sistema de apego seguro con otra persona o cosa, pero con su mamá no.

Pues que si tu bebé solamente quiere estar contigo a todas horas y si te vas llora, berrea y patalea como si le estuvieran matando, es porque tu bebé está perfectamente sano, que su sistema de apego contigo es seguro, normal y saludable.

Esto puede pasar por dos motivos: uno es que no estén la mayor parte del tiempo con su mamá, con lo que no la identifican como tal, como su cuidadora principal y no se apegan, o porque si pasa tiempo con él no lo reconforta de manera adecuada, con lo cual el bebé o ha renunciado a que su madre lo vaya a cuidar y mantener seguro o lo que es peor, la ha identificado como una amenaza.

Ninguna de estas situaciones son deseables, pero la más perjudicial es la segunda. En el primer caso, aunque el bebé no establezca un sistema de apego seguro con su mamá puede establecerlo con otra persona de forma saludable. Un cuidador que puede ser su abuela o una persona externa que le de una respuesta adecuada a sus demandas y le proporcione una sensación de seguridad suficiente hará que el bebé siga un desarrollo normal y sea psicológicamente sano en el futuro. El único inconveniente de esta situación es que esa persona sea constante en su vida y no desaparezca de repente o cambie constantemente. Esto podría dañar el sistema de apego básico del bebé.

…aunque el bebé no establezca un sistema de apego seguro con su mamá puede establecerlo con otra persona de forma saludable.

El segundo caso, en el que el bebé renuncia a su cuidador principal como una referencia segura, puede dar lugar a trastornos psicológicos en el futuro ya que el bebé se verá obligado a desarrollar una forma adaptativa de sentirse seguro que utilizará en las situaciones estresante. El problema con esto es que normalmente esa forma de encontrar seguridad será una herramienta que usará con rigidez en todas las situaciones de su vida, y puede que en algunas le ayude pero que en otras le perjudique.

La segunda razón por la que un sistema de apego no seguro no es deseable es que determinará la forma de vincularse con otras personas el resto de su vida, también tendrá un efecto negativo en su autoconfianza y en la confianza en los demás.

Si tu bebé es demandante y tú eres capaz de cubrir sus expectativas de seguridad y comodidad tendrá una base segura suficiente para explorar el mundo, aprender y desarrollarse neurológicamente de manera adecuada. También aprenderá que puede confiar en sus propias capacidades y en las personas. Esto es lo que todas queremos para nuestros bebés. El problema es que las demandas son tan absorbentes y tan continuas que nos resultan asfixiantes y nos dan ganas de abandonar.

…un sistema de apego no seguro no es deseable es que determinará la forma de vincularse con otras personas el resto de su vida, también tendrá un efecto negativo en su autoconfianza y en la confianza en los demás.

Qué hacer para poder sostener la necesidad de apego de mi bebé

 

Tengo que confesar que cuando mi bebé se pone tan demandante a veces me gustaría irme y no volver. Otras veces siento que me está atacando, que me maltrata y me agrede y me siento un impulso muy grande de defenderme. En esos momentos tengo la sensación de que me hace la vida imposible. Entonces la situación me sobrepasa y pierdo el control.

Esto es así y nos pasa a todas las mamás. No existe la mamá amorosa cuando nos sentimos sobrepasadas y agredidas. Entonces es nuestro instinto de supervivencia el que se activa y nuestro propio sistema de apego (el que desarrollamos con nuestra mamá) toma el control. No es una excusa, es nuestra biología. Con esto quiero decirte que tú también eres normal, que nos pasa a todas y que realmente es demasiado. No es demasiado para ti, es demasiado para todas.

No existe una sola solución. Hay muchas soluciones posibles, porque cada una tiene que encontrar la suya propia. Yo te puedo dar ciertas pautas para que pruebes qué es lo que te sirve a ti. Pero sobre todo recuerda lo importante que es para tu bebé que hagas este esfuerzo y que es posible encontrar un equilibrio. Esta fase pasará pronto, como todas, como el embarazo, el parto, los cólicos y los problemas de lactancia. Todo pasa. Te aseguro que cuando tu hij@ tenga unos años más no querrá que le beses en público. Aprovéchate ahora ?

Aquí te escribo unas cuantas ideas que me han servido a mi. También me gustaría que me ayudases a apoyar a otras mamás si escribes en los comentarios qué te sirvió a ti.

 

¿Qué hacer si las demandas de mi bebé me sobrepasan?

 

  1. Reduce tus obligaciones. El enemigo número uno de la mamá no es el bebé, son el resto de tareas y obligaciones. Yo se que no se pueden eliminar totalmente, pero seguro que puedes hacer un esfuerzo para reducirlas al mínimo.
  2. Pide ayuda. Si quieres reducir obligaciones y tareas lo que necesitas es ayuda. Ayuda activa o pasiva. La ayuda activa es que otro haga las cosas por ti (que tu esposo haga la cena), la ayuda pasiva es que las demandas de las personas que no son el bebé disminuyan (que tu esposo cene fuera o la compre y la traiga a casa).
  3. Haz las cosas con tu bebé pegado. A mi me sirvió muchísimo utilizar un fular de porteo, pero existen otros métodos. Con ellos el bebé está tranquilo mientras tú haces otras cosas (sí, ir al baño puede ser una de ellas).
  4. Descansa todo lo que puedas. Descansar tiene que ser tu prioridad número dos (la número uno es tu bebé). Si estás descansada tendrás menos estrés y tu sistema de supervivencia no se activará. Todas tenemos más paciencia cuando estamos más descansadas.
  5. Practica un sistema de cambio de estado emocional instantáneo. Muchas veces perderás el control y te desesperarás. Practicar e incorporar una forma de cambiar tu estado emocional lo más rápido posible te ayudará a retomar la situación y reconducirla para hacerla más equilibrada para todos. Abajo te puedes descargar mi método “Cambia tu estado emocional en 10 segundos” de forma gratuita. Ha ayudado a cientos de personas a retomar el control. Tú también vas a poder.

 

 

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Gracias por tu inspiración.

Te mando un abrazo

Límites para prevenir el abuso

No hago más que ver posts de cómo manejar berrinches, de cómo poner límites, de cómo disciplinar (aunque sea de forma positiva) y al mismo tiempo leo más y más noticias terribles de abusos hacia los niños, sexuales y no sexuales, y veo más comportamientos intolerantes y poco respetuosos hacia los propios hijos. ¿Tendrá que ver? Yo creo que sí.

Imagino que este no va a ser el post más popular del mundo, pero no me importa. La gente lee lo que quiere, es más, bloquea el contenido real en su mente para que no le toque la verdad de lo que está leyendo. Su verdad más escondida. Y está bien. Todos necesitamos protegernos.

Pero sobre todo necesitamos proteger a nuestros hijos. En eso todas estamos de acuerdo. Tu hijo es lo que más quieres en el mundo. Jamás permitirás que nada le suceda. Todas tus decisiones, todo tu afán y toda tu energía está enfocada en darle lo mejor. En que nada le pase, en que sea feliz. Así es. Pero estamos cometiendo un error fundamental y alguien tiene que mostrárnoslo. No se trata de culpar, ni de decirte que lo estás haciendo mal, nada de eso. No eres culpable, no lo estás haciendo mal, estás haciendo lo que crees que es mejor. Pero toca ir dando una sacudida a ese esquema de creencias que no nos ayuda ni a nosotras ni a nuestros hijos.

sobre todo necesitamos proteger a nuestros hijos

El mundo es una selva. Y cada día más. Como en una selva nos encontramos todo tipo de seres en diferentes condiciones mentales. Es lamentable, pero así es. ¿Cómo es posible que los seres humanos sean capaces de hacer semejantes horrores? Tengo mis teorías, pero no vienen a cuento hoy. Digamos que no sabemos, pero ahí están, esperando a su próxima víctima.

Y nosotras, tú y yo y la otra, les enviamos a nuestros hijos como la mamá de Caperucita Roja envió a su hija al bosque, encima con una cesta de comida. ¿Y qué pasó? Pues que el lobo salió a su encuentro. Visto así el asunto es fácil: No mandes a tu hijo al bosque y menos con una cesta de comida. Pero eso es imposible. ¿Por qué? Porque no podemos estar ahí el 100% del tiempo para el resto de su vida, porque también tenemos vida y es saludable para nosotras y para ellos que la tengamos.

¿Entonces? ¿Encomendarse al Dios (o a que el señor lobo no aparezca), o no dejar a salir a nuestros hijos a la calle? Ni una cosa ni otra. La buena noticia es que sí hay algo que podemos hacer, es más, que DEBEMOS hacer.

no podemos estar ahí el 100% del tiempo para el resto de su vida, porque también tenemos vida y es saludable para nosotras y para ellos que la tengamos.

Debemos entrenar a nuestros hijos para que sepan lo que es un lobo, cómo verlo venir, cómo pararlo y cómo protegerse de él. Esa es nuestra misión. Cuando ya tienen ocho o diez años es más fácil, uno les puede explicar: mira, es tu cuerpo y no debes dejar que nadie lo manipule, si algo te parece mal no lo hagas, si te pasa algo ven y cuéntamelo, yo te protegeré. Los niños de esa edad comprenden y, si has conseguido que para esa altura tengan confianza contigo, te contarán, si no, ahí estarán con sus propias defensas. Entonces, para asegurar el éxito de tu misión es enseñarles a defenderse desde que son muy pequeños, antes de los tres años.

Debemos entrenar a nuestros hijos para que sepan lo que es un lobo, cómo verlo venir, cómo pararlo y cómo protegerse de él. Esa es nuestra misión. 

La edad de cero a tres años es mágica. Es donde se fundamentan la autoestima, la empatía, los valores, donde un niño se forja la identidad, sus fortalezas y sus debilidades. Esta es la buena noticia. Lo que aprenda ahora sobre sí mismo le acompañará el resto de su vida. ¿Y por qué esto es importante? Vamos a analizar los mensajes que le trasmitimos a nuestros hijos:

  • Cómete lo que YO te pongo en el plato
  • Ahora te tienes que peinar, aunque TE DUELA
  • Ahora te tienes que bañar aunque PREFIERAS estar jugando
  • Ahora vas a estar sólo en tu habitación aunque TENGAS MIEDO
  • Aunque llores PIDIENDO MI AYUDA, no te la voy a dar porque YO SE LO QUE ES MEJOR PARA TI
  • La escuela es buena para ti PORQUE YO TE ENVÍO A ELLA (y recordemos qué es lo mejor para ti)
  • Si me contradices y haces un berrinche ME ENOJARÉ y ME ESTARÁS DEFRAUDANDO
  • En la escuela y con otros adultos SIEMPRE DEBES PORTARTE BIEN (es decir, hacer lo que ellos dicen)
  • Si una señora te agarra un brazo o te toca la carita en la calle TÚ NO DEBES PROTESTAR, si no diré que eres un NIÑO MALO o MALEDUCADO
  • Si tu tía, primo, conocida de mamá QUIERE que le des un beso SE LO DEBES DAR para que yo esté orgullosa de ti

A los niños de cero a tres años no les podemos enseñar con explicaciones. NO debemos decirles cuidado no saltes ahí que te vas a caer porque ellos no tienen la capacidad de distinguir ahí de otro lado, es una carga y una responsabilidad demasiado pesada. Al final se caen y encima les echamos la culpa de ello “ves, te lo dije, es que eres un tonto”.

¿Qué les estamos haciendo a nuestros hijos?

Para empezar les estamos transmitiendo con el ejemplo los siguientes mensajes:

  • Los adultos saben más
  • Tengo que obedecer a los adultos
  • A los adultos que están donde me lleva mi mamá tengo que obedecerles todavía más
  • Si me duele me tengo que aguantar si un adulto es el que me hace daño
  • La voluntad de un extraño es más que la mía
  • Si lloro no va a servir de nada porque mi mamá sabe lo que es mejor para mi
  • Protestar no sirve, sólo voy a hacer que mi mamá me quiera menos y esté decepcionada de mi
  • Mis preferencias no importan, los adultos siempre tienen razón
  • Esto que me está pasando debe estar bien

Y no sirve que explique a un niño de dos años y medio que a veces sí y a veces no. Que si salta en el suelo está bien pero que si salta en el borde de la ventana se puede matar. No sirve, saltar es saltar. Y lo que debemos hacer es no dejar la ventana abierta. Pero como no dejarles fuera de la vista o al cuidado de otros adultos es IMPOSIBLE en estos tiempos que corren, debemos enseñarles que:

  • SI ELLOS CREEN QUE ESTÁ MAL, ESTÁ MAL. Da igual quién diga lo contrario, incluso yo, su mamá. Si ella cree que el baño está caliente, entonces está caliente. Da igual que el termómetro diga que está a 36,5 grados y es la temperatura perfecta. Si tu hijo dice que está caliente HAZLE CASO. Sólo dándole la razón y el PODER en las acciones cotidianas aprenderá que lo tiene y que lo puede usar cuando lo necesite.
  • SI NO LES GUSTA ALGO NO DEBEN HACERLO. Más de lo mismo. Es igual que sea peinarse, cambiarse el pañal o tocarle el pene a alguien. Para un niño es lo mismo. Instintivamente saben cuando algo está mal, pero les enseñamos a NEGARSE a sí mismos. No lo hagas. Lo peor que puede pasar es que se resfríe por salir a la calle sin abrigo, que se haga popó encima. Créeme, merece la pena. Si lo piensas, las mamás cuyos hijos han sido víctimas de abuso no lo dudarían ni un momento.
  • LOS EXTRAÑOS NO SON DE FIAR. Ninguno, ni la tía, ni la prima, ni la abuela ni nadie. Un niño no tiene la capacidad de entender lo que es familia y lo que no. Además muchas veces los perpetradores de abuso son familiares o amigos de la familia.
  • SI NO ME GUSTA ALGUIEN O ALGO NO TENGO QUE TOLERARLO. Una vez más: el brócoli, la tía Ernestina, el suéter que pica, LO QUE SEA.
  • MI MAMÁ SIEMPRE, SIEMPRE SIEMPRE ME VA A ESCUCHAR. Si siempre le escuchamos, entonces nos contará las cosas. Si a veces le escuchamos y a veces no, dejará de hacerlo. Piensa que ahora estás sembrando en la relación que ya no tendrá vuelta atrás cuando sea adolescente. Ahora es el momento.
  • MI MAMÁ ME va a DEFENDER. Y si le escucho me pongo en su lugar y le doy su parte de razón. Luego ya le explicaré que vivimos en sociedad, que no se puede salir sin pantalones a la calle, que si habla en clase los niños se desconcentran y no pueden aprender… lo que sea. Pero primero: DEFIÉNDELO.

Enséñale a decir ¡NO! ¡BASTA! obedeciendo la primera esa orden de él para ti, porque tú eres su campo de entrenamiento para la vida.

Si crees que estarás criando un mounstruo de esta forma estás en lo cierto. 

Será un monstruo temible para los abusadores de niños, para las maestras psicóticas, para los bullies, para los novios/novias maltratadores, para los amigos manipuladores, para los traficantes de drogas, para los esposos violentos, para los jefes abusivos, para los violadores y para las suegras metiches.

Nadie se atreverá a manipularle, engañarle, someterle, abusar de él o ella, pegarle, maltratarle física o psicológicamente, no será víctima de chantaje emocional, no será codependiente, … Será una persona consciente de sus derechos que sabrá poner límites a los depredadores. Será Caperucita Roja con la cesta de NOES, con la cesta llena de autoestima y auto respeto, con la cesta a rebosar de salud emocional.

Ya saben que agradezco todo tipo de comentarios. Si les ha gustado este post, por favor, compartan y denle un like para que llegue a más mamás y juntas podamos crear más conciencia.

Gracias por leerme.

Les mando un beso

Eva Martínez

Sin premios ni castigos, ¿cómo se hace eso?

Archivo 13-10-15 17 29 34Quiero darles las gracias por la gran acogida del último post sobre la conferencia de Carlos González en DF. A raíz de ese post, alguna mamá preguntó “Bueno, ok, sin castigos y sin premios, pero entonces ¿cómo?”. Me pareció un muy buen punto y le prometí un post para aclarar sus dudas. Aquí va.

Lo que Carlos González apuntaba en la conferencia es que a los niños les gusta naturalmente imitar, colaborar y que haya un ambiente cordial. A veces puede parecer que esto no es así. A veces no quieren seguir nuestros deseos. Como yo lo veo, casi nunca es por llevar la contraria. Normalmente es porque están cansados, no le ven el chiste a la cosa o porque simplemente quieren hacer otra cosa.

Lo que Carlos González apuntaba en la conferencia es que a los niños les gusta naturalmente imitar, colaborar y que haya un ambiente cordial.

A nosotras las mamás, con nuestra agenda apretada, las tareas y tantas cosas que hacer, que no quieran hacer lo que nosotras les pedimos es un inconveniente, y a veces muy grande. Hay que llegar en hora a los sitios, hay que asearse, lavarse los dientes, comer o dejarse cortar las uñas. Todas esas cosas son importantes, para nosotras, pero no para nuestros bebés.

De esta forma, la situación se convierte en un “o tú o yo”. O hacemos lo que mamá dice “porque yo soy tu madre y punto” o tenemos un bebé consentido, que se sale con la suya, malcriado, chillón… Nuestra reacción suele ser con enfado, en cierta forma agresiva, porque vivimos como una agresión la negativa del niño a seguir las instrucciones. Ahí es cuando viene el grito, la mala contestación e incluso la bofetada.

¿Esto nos hace malas madres? Yo pienso que no. Lo que somos es madres desbordadas, abrumadas, que se sintieron atacadas por sus hijo y estos pagaron las consecuencias.

La invitación es que te pongas por un momento en los zapatos del niño. Hasta los dos años o más no tienen el sentido del tiempo desarrollado a nivel cerebral. Tú le puedes decir a tu bebé, voy a venir dentro de un minuto, o dentro de tres horas, que él lo que entenderá es que tú has desaparecido y que él está solo en el mundo y que va a venir un depredador y se lo va a comer. Esto es así porque tu hijo tiene un nivel de desarrollo perfecto para su edad y su instinto de conservación está intacto. Ese es el mismo instinto de conservación que le servirá en la adolescencia para no saltar por la ventana cuando sus amigos lo hagan. Entonces si tú hijo no te deja ni a sol ni a sombra y llora cuando te vas, ¡enhorabuena! Tienes un hijo sano.

La invitación es que te pongas por un momento en los zapatos del niño.

Por otro lado, piensa que a tu hijo no le interesan nada tus obligaciones. Y tiene toda la razón. Él está diseñado para explorar, aprender, tener experiencias nuevas, jugar, divertirse…. Y eso es lo que hace. Es paradójico lo mucho que las mamás nos esforzamos en llevarlos a centros de estimulación para que se desarrollen y lo poco que les dejamos hurgar en nuestros cajones para que desarrollen su curiosidad.

Si lo piensas es un poco absurdo: desarróllate pero a mi manera y como yo decido. Yo se lo que es mejor para ti. Ahora aprendes y ahora obedeces. Seguro sería mucho más cómodo para nosotras, pero los niños no funcionan así. Y no deben funcionar así. Por ahí oí un vez que queremos hijos creativos, líderes, inteligentes y felices, pero cuando son niños les obligamos a ser obedientes y a hacer las cosas de una sola manera, la nuestra, a pesar de que eso no les haga muy felices. Creo que no puede ser más cierto.

Es paradójico lo mucho que las mamás nos esforzamos en llevarlos a centros de estimulación para que se desarrollen y lo poco que les dejamos hurgar en nuestros cajones para que desarrollen su curiosidad.

Llegados a este punto, seguro piensas, “ok, le debo dejar que haga lo que quiera?”. Pues tampoco. En la vida hay cosas que son obligatorias. Carlos González mencionó varios tipos de límites. Hay límites que son infranqueables. Si hay un precipicio uno no puede avanzar. Si sales a la calle sin zapatos pues igual te lastimas. Si pegas a un amigo, es posible que ya no lo quiera ser más. ¿Cómo le enseñamos esto a nuestros hijos? Con mucha paciencia y pensando siempre que ellos ni saben estas cosas ni tendrían que saberlas. NO lo hacen por fastidiar, lo hacen porque son niños y es nuestra obligación enseñárselo con mucha paciencia y desde el amor.

No es una guerra. No quiere fastidiarte. No quiere que te sientas mal. No te está retando. Sólo es un niño que a lo más lo que está haciendo es llamar tu atención. ¿Y por qué se empeña en demandar tu atención? Porque la necesita para sobrevivir. Está escrito es sus genes de mamífero. No es su culpa. Es su diseño humano. “Ya, pero es que mi hijo es Alto dependiente”, ok, entonces es que tu hijo la necesita mucho más que otros. Esto a veces es un inconveniente para nuestra vida, igual que cuando se despierta mucho o cuando no duerme, pero no lo hace a propósito.

NO lo hacen por fastidiar, lo hacen porque son niños y es nuestra obligación enseñárselo con mucha paciencia y desde el amor.

¿Cómo actuar? Pues ¿qué haces cuando tu hijo te necesita?, ¿cuando enferma, cuando se cae, cuando se asusta?. Lo atiendes ¿no?. Cuando mi hija me necesita me da la oportunidad de estar ahí para ella y fortalecer el vínculo que tenemos y la fortaleza de su apego conmigo. Es un momento que debemos aprovechar para que entiendan que estamos allí para ellos.

Y hay cosas, muchas cosas, que no se las podremos dar, que no están en nuestra mano o que por la razón que sea es mejor para ellos que no ocurran. Pero si lo pensamos un poco, son las menos. Es mejor que seamos firmes con muy pocas situaciones que estar toooodo el día peleando con ellos. En esta conferencia, Carlos González advertía: si gasta toda tu autoridad cuando son bebés, no te quedará nada cuando sean adolescentes y estemos hablando de situaciones mucho más graves.

De hecho no deberíamos pelear nunca. Porque como he dicho arriba no es una guerra. Tu hijo no está contra ti. Soy yo la que se siente agredida. Incluso, si somos realmente honestas con nosotras mismas, te diría que el motivo principal de nuestra frustración casi nunca son nuestros hijos. Porque a mi me pasa que hay días que aguanto más y otros menos por las mismas negativas de mi bebé. ¿Y a ti?.

De hecho hay días en los que ni siquiera me molesto y otros sí. Normalmente tiene más que ver con lo estricta que sea mi agenda, los planes que yo haya hecho, con terceras personas, con mi autoexigencia o con la exigencia de otros.

Carlos González advertía: si gasta toda tu autoridad cuando son bebés, no te quedará nada cuando sean adolescentes y estemos hablando de situaciones mucho más graves.

En otra conferencia oí decir a Carlos González que si mi jefe es inflexible con mi hora de entrada al trabajo pero mi hijo no lo entiende, al final aquí el importante es el niño, y además mi jefe tiene 40 años y es el que, en teoría, tiene la capacidad de entender y negociar, no mi hijo (que aún no tiene el cerebro desarrollado para eso). Esta visión puede ser un poco simplista si pensamos que el hijo es el más importante, porque que yo conserve mi trabajo también lo es. Pero y si cambiamos la palabra jefe por esposo, amiga, mamá, el quehacer, … Entonces nos encontramos que en muchas ocasiones la guerra es inútil y contraproducente, porque todos pueden ganar con un poco de paciencia y flexibilidad.

A esa mamá que tan acertadamente puntualizó la entrada anterior al blog, se me ocurrió prestarle una idea que a mi me sirve y espero que a alguien más también le sea útil. La idea es pedirle a mi hijo que haga algo que yo quiero que haga como si le pidiera esa cosa a mi jefe, precisamente. ¿Cómo lo haría? ¿Le exigiría? Oiga, quiero mis vacaciones la primera semana de junio ¿Le amenazaría? Si no me da las vacaciones cuando quiero me marcho ¿Le haría chantaje emocional? Claro, no me da las vacaciones cuando quiero porque no me quiere o peor si no me das las vacaciones cuando quiero ya no te voy a querer. ¿Le darías un premio? Si me das las vacaciones cuando yo quiera trabajaré dos horas más cada día. ¿Le castigarías? Si no me das las vacaciones cuando quiero entonces no atenderé a los clientes. Esta forma de proceder sería totalmente ridícula, ¿cierto?.

¿Qué sería lo más inteligente entonces? Pues me imagino, corrígeme si me equivoco, que le tratarías con el máximo respeto, por supuesto. Le darías buenas razones para que a ÉL le interese que te vayas de vacaciones en ese momento. Le darías alguna alternativa más. Y si todavía se negase, pues igual intentarías llegar a un acuerdo intermedio que fuese bueno para ambas partes, aunque no puedas irte de vacaciones en la semana que en principio te interesaba.

Y si esta es la estrategia que utilizarías con una persona que merece tu máximo respeto, ¿por qué no utilizarla con tu hijo? Él también merece respeto. Pero eso no es lo más importante, sino que le estarás enseñando con el ejemplo cómo conseguir lo que quiere desde el respeto mutuo, la empatía y la asertividad, que no es poca cosa.

Espero que te haya servido el post y me cuentes tu opinión en los comentarios.

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